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Full text of "Antología poética"

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ANTOLOGIA POETICA 

JUAN E. FAGETTI 




JUAN E. FAGETTI 
[ 1888 - 1954 ) 


ANTOLOGIA 

POETICA 


Montevideo octubre 1 9B3 




ANTOLOGIA POETICA 

( 1909 - 1950 ) 

Juan Estevan Fagetti 



Historio-crítica, selección 
y notas: Fernando O. .Lahitte 





INDICE 


FOTO OEL POETA. Don Juan E. Fagetti 7 

ESTUDIO BIOCRITICO, por F. O. Lahitte 11 

PALIQUE DEL MOMENTO (1909) 4T 

FOTO DEL POETA - SOLDADO 50 

LO DE SIEMPRE (1912) 51 

ELITROS (1914) 61 

MEDIODIA (1916) 71 

PUEBLO CHICO (1927) 81 

POLICIALES (1930) 101 

PIROPOS A BUENOS AIRES (1943) 113 

SAN RAMON (1945) 129 

TESIS LIRICA (1950) 153 

OTROS POEMAS 179 

BIBLIOGRAFIA 186 

ULTIMA IMAGEN DEL POETA 189 


9 




INTRODUCCION 


1. LITERATURA E HISTORIA 

La historia de nuestra literatura si es que la literatura es 

historizable no ha dado aun el sitio que en ella le corresponde a 

un eminente lírico uruguayo. Nos referimos a Don Juan Estevan 
Fagetti Curbella, un hombre consagrado, en cuerpo y alma, a las 
letras: a las de "molde" del diarismo y la imprenta, y a las otras, 
esquivas y aladas del poema. 

Pero, previamente, conviene aclarar el alcance de la palabra 
historia: cabe examinar cómo algunos críticos la creen y cómo 
otros la descreen, y cuál, a nuestro critero, es la única historia 
posible en materia literaria. 

Alberto Zum Felde, en su obra póstuma "Metodología de la 
historia y de la crítica literarias" (Academia Nacional de Letras, 
Mdeo. 198(3, pág. 46), confronta los conceptos de historia y litera- 
tura, y discrimina así; "La historia de la realidad trata del pasado; 
todos los hechos, los fenómenos que narra, que estudia, ya no 
existen" y ejemplifica, así; "La Grecia del Siglo V a. de J. ya no 
existe, pero Esquilo si, existe". 

Por su parte, Dámaso Alonso tiene el mismo criterio cuando 
afirma que las "obras literarias no tienen historia, son inmu- 
tables, son seres perfectos en sí mismos (...). No es historia 
claro está, la de sus mutilaciones, restauraciones o reproduc- 
ciones. No lo es tampoco la de las distintas interpretaciones que 
han sufrido en distintas épocas de la humanidad" (Poesía Espa- 
ñola. Ensayo de métodos y límites estilísticos, Gredos, Madrid, 
1981, pág. 206). 

Otro crítico eminente, C. Bousoño, (leona de la expresión poé- 
tica, “Gredos", Madrid, 1976. T. 2, pág. 324), sostiene la hi^ori- 
cidad de la poesía "incluso de aquella de extremo valor que 
tuviese la suerte de su perduración hasta el fin", porque las 
obras poéticas se asentan sobre elementos históricos, perece- 
deros. 


XI 



Es bien cierto, que la obra literaria refleja la época y al 
autor, y que se sostiene en el lenguaje, pero no es menos 
verdadero que todos esos elementos, perecederos, gracias a la 
magia del artista, se literaturizan y trascienden a la vida ficticia, 
intemporal, suficiente y autónoma del arte. 

Por ello es que el hombre moderno, a despecho de tener una 
cosmovisión distinta del Renacimiento, se sigue sensibilizando 
con la poesía alada del Petrarca y puede confraternizar con el, 
hombre medieval aupado en el genio imaginativo de Dante. 

En una palabra, por encima de épocas y de lenguas, la poesía 
eterna, la de todos los tiempos, vive en maravillosa permanencia, 
porque dice de los sueños y habla a lo hondo del corazón 
humano. 

No obstante, las historias de la literatura se siguen escri- 
biendo. Son un conjunto de fechas y de nombres, más o menos 
ilustres, o de ilustres desaparecidos. Se les clasifica por géneros 
y se les subdivide por épocas, movimientos o escuelas. Todos 
juntos, al fin y al cabo, dan una idea de la evolución de los 
géneros y de los estilos, componen la cadena de la tradición 
literaria. Esta es la historia sucesiva, y por lo tanto, temporal 

la única de las relaciones, más o menos exteriores, de ía 

producción literaria. 

Es a las puertas de esta historia, de esta galería de nom- 
bres, que se halla Don Juan Fagettj,- aguardando a que se le 
haga pasar con todos los honores. Y óuando ingrese a una de 

estas "vastas necrópolis” como las llama Dámaso Alonso (obra 

ya citada) estamos seguros que lo hará para aportarle el 

aliento vivificador de su verso: una trémula flor siempre viva. 

2. VIDA Y POESIA 

Pero, también existe otra historia, que es la vida del poeta, 
es decir, una sucesión de hechos reales que, a veces importa a 
la poesía y al arte, y otras no. En la poesía lírica importa casi 
siempre, por cuanto ésta suele ser la expresión cabal de sensa- 
ciones. sentimientos e ideas del poeta y un reflejo inconfundible 
de la personalidad del autor. Pero todo ha de darse “camuflado", 
recreado, travestido por su imaginación. Nuestro Julia Herrera y 
Reissig es la excepción más notable a esto que se parece mucho 
a una norma, a una constante lírica. Nadie mejor que él supo 
evadirse de la realidad cotidiana para formar en su desolamiento 
un mundo exótico de la más bella y subyugante fantasía. 

Pero, no obstante que el poeta no está incluido en el objeto 
de la ciencia de la Literatura (...) no podemos dejar de admitir 

XII 



las cuestiones referentes al origen, fuente, génesis, actuación, 
influencias y significados, especialmente las cuestiones que llevan 
al poeta y que de él se ocupan. (W. Kayser - Interpretación y 
análisis de la obra literaria. Credos, Madrid, 1970 - Pág. 21). 

Wordswordth afirmaba que "los "Sonetos" eran la clave del 
corazón de Shakespeare", estableciendo así, la correlación — y 

nada más existente entre vida y poesía. Carlos Bousoño, en la 

obra ya citada, dice que "Aún en los casos límites de uso de la 
propia vida para fines artísticos (...) escrita en primera persona, 
donde se utilicen los datos biográficos del autor (...) éste "no 
puede ser más que un ente de ficción". (Teoría de la expresión 
poética T. 1 pág. 29). 

Es decir, el poeta es el sueño del propio autor. 

VIDA DEL AUTDR 

Nos referimos a la real, a la que el poeta entretejió junto 
con sus sueños literarios y sus muchas realizaciones: nueve 
títulos de poesía lírica, editados entre 1 909 y 1 950, poco antes 
de fallecer. Fagetti es expresamente autobiográfico, como si 
hubiera sabido que una parda nube iba a oscurecer su nombre. 
Pero, a pesar de ello, a grandes trechos, podremos seguir sus 
"indóciles pasos", en su azarosa existencia, vivida entre Monte- 
video, Paysandú y Buenos Aires. 

1. NIÑEZ Y ADOLESCENCIA 

Juan Estevan Fagetti Curbella partida de nacimiento a la 

vista — nació el 3 de agosto de 1888, a las 20 horas, en su 
casa paterna de la calle Florida 185, de la ciudad de Paysandú. 
Consta en el documento que sus padres fueron Rosa Curbella 

a la sazón de treinta y seis años y Cario Fagetti. un 

inmigrante italiano, de "profesión albañil". Sus dulces horas de la 
infancia, serían evocadas así por el poeta, en su "Canto a 
Paysandú": 

"Oh, Paysandú! Qué lejos de tus muros! 

Qué abismo entre los dos! El tiempo, acaso, 
enderezó mi paso 
por caminos oscuros! 

Más, en la noche lívida de duda, 

' enfrentado a la esfinge, ciego, mudo, 
en tu recuerdo mi dolor se escuda, 
y me veo chicuelo, ignorante, cándido, dichoso, 
cuando papá, que era de albañil ^de fiesta, 
me llevaba a pasear por el ejido 


XIII 



con la promesa de atrapar un nido 
y colgar un trampero en la floresta. 

De acuerdo con el propio testimonio poético del autor, la 
única enseñanza que cursó fue la Primaria. Sus primeros maes- 
tros, en la escuela pública fueron María Luisa Boero y Nicanor 
Borthagaray. y en la privada, entre otros que iftenciona, el 
Presbítero Juan Solari. No se tiene noticia que haya hecho 
Secundaria y tampoco podría haberla cursado, por cuanto tenía 
sólo catorce años cumplidos cuando “bajó" a Montevideo y se 
enroló en el Ejército. 

2. EJEMPLAR AUTODIDACTA 

A pesar de ello, su acervo cultural fue amplísimo. Sintió, 
hasta sus últimos días, una acuciante necesidad de leer. Estaba 
al día de toda la literatura ricplatense y lo mejor de la literatura 
universal. La poesía de Leopardi al que tradujo fue su de- 

vocionario romántico, .y en sus últimos días penetró en el labe- 
rinto surrealista de Neruda, sin dejar de abrevar en las aguas 
oscuras de Góngora y ácidas y quemantes de Quevedo. 

En una de las tres cartas que nos enviara a Montevideo, por 
el año 1945, nos confiaba: "Yo leo todos los versos que pasan 
ante mis ojos anhelante de hallar el que satisfaga mi sed de 
belleza. Hallar el que se parezca a los de Rimbaud, Verlaine, 
Baudelaire. A los de Zorrilla de San Martín. Pero nada. No los 
veo en la propia Argentina. No veo el rasgo que usted tan bien 
llama "chispa". Y continúa con este juicio, sólo parcialmente 
valedero respecto a la obra de Don Antonio Machado y de Juan 
R. Jiménez: "Dice Baroja que de Espronceda a acá no halla un 
poeta digno de ese nombre en España. Todavía no se había 
proyectado Lorca. Juan Ramón Jiménez. Rueda, Machado, Mar- 
quina. conversadores, más o menos, deslumbrantes". 

Fagetti fue autodidacta, devorador incansable de la mejor y 
más variada literatura. 

3. CDMBATIENTÉ EN MASDLLER 

Su primera y fallida profesión fue la de las armas. El 28 de 
enero de 1903 ingresó a la 3ra. Compañía del Batallón “Florida” 
de Cazadores, con asiento en Montevideo; se le hizo Cabo 2° el 
14 de noviembre de 1904 y ascendió a Cabo 1° el 29 de mayo 
de 1905. Con fecha 13 de abril de 1906 obtuvo la "baja", con 
buena conducta. Pero dice algo más el certificado extendido por 
el Comando del Estado Mayor del Ejército. Bajo el rubro "opera- 
ciones militares" se establece que el otrora cadete adolescente 


XIV 



estuvo en actividad bélica diez meses, entre enero y octubre de 
1904, y que culminando la campaña participó de la batalla de 
•'Masóller' , librada en el vértice del país, contra las aguerridas 
huestes del popular caudillo nacionalista, Aparicio Saravia, el 
1° de setiembre de 1904. 

Mala estrella, pues, la del cadete. Apenas enrolado, después 
de 10 meses de guarnición en la capital, y cuando recién había 
cumplido 16 años, debió intervenir en una de las batallas más 
sangrientas de nuestras guerras civiles. De aquellas luchas a las 
que él luego llamaría "patricidas", por devastadoras y san- 
grientas. 

Su temprana experiencia de los horrores de la guerra infligió 
una gran desilusión a quien había soñado "con la gloria del galón y 
la espada / y el verde obsesionante del mágico laurel". ("De 
regreso"). Desilusión muy similar a la experimentada por Floren- 
cio Sánchez, Javier de Viana y tantos otros escritores que no 
pudieron soportar, ni explicarse, los horrores del combate. Flo- 
rencio Sánchez, después de las batallas de "Arbolito" y "Cerros 
Blancos”, en 1897, deserta del ejército saravista, y con las 
"Cartas de un flojo", lanzadas desde Buenos Aires, hace oir su 
airada protesta ante la oleada de sangre que empapaba el suelo 
de América. 

Nuestro poeta no deserta, pero al decirle su "adiós a las 
armas”, reflexiona amargamente, así, en el "Canto a Paysandú”; 

La patria me llamó. ¡No! ¡No!, los hombres. 

Los hombres me llamaron y a la guerra 
me lancé con un beso y mi entusiasmo 
para azotar a la familia propia 
y revolearme en la doliente tierra...! 

Fue, pues, en Masóller, donde Fagetti recibió su cruel bau- 
tismo de sangre. Fue allí donde se miró, cara a cara, con la 
muerte indiscriminada. Imagen que debió quedarle grabada para 
siempre y ser responsable, en buena parte, de esa visión fantas- 
mal y trágica de su vida y de la humanidad. 

Pesadillesca visión que, con sarcasmo, calificaba de "espe- 
cialidad de la casa". 

4. DE REGRESQ 

Después de la campaña militar, vuelto a Montevideo, el joven 
soldado se vinculó a la "Juventud Literaria del L)ruguayi',f, un 
movimiento que presidía el escritor coterráneo Adolfo Montiel 
Ballesteros, quien le recuerda así: "Fagetti, en ese entonces, fue 




XV 



una institución. Soldado raso en un batallón de Infantería, con su 
traje de fagina, cayó cierta noche -en la sede de la "Juventud 
Literaria del Uruguay", de la que era yo vistoso presidente, por 
unanimidad. El local que nos cobijaba., una cochera de la calle 
Salsipuedes. rentaba la suma de $ 4.00 mensuales". Y sigue 
más adelante: "Las finanzas no permitían cubrir los alquileres que 
se adeudaban. Había, pues, desalojo en puerta, viéndose cons- 
treñida a sesionar ai aire libre y a la luz de las estrellas. 
Entonces, surgió la providencial Intervención del poeta sanducero: 
Fagetti poseía un apartamento en 18 de Julio entre Piedad y 
Tacuarembó, y nos lo ofreció con generosidad de gran señor”. 
(Cita contenida en el Repartido 9122 - Acta 1352 de la sesión 
de la Junta Departamental de Paysandú. celebrada el 8 de junio 
de 1973. en póstomo homenaje ofrecido al poeta por el Prof. 
Manuel Sosa Curtí). 

Por lo visto, cuando esto sucedía, aún no había solicitado la 
"baja" del "Florida", pero obtenida ésta, el 13 de abril de 1906. 
tira "el maúser a un lado con la desesperada / pasión del que 
presiente la gloria un oropel", y corre "a buscar el techo de la 
casa olvidada", en Paysandú. 

5. LA EPOCA PORTEÑA 

Es de suponer que, después de breve intermedio en el solar 
natal, se ‘‘largó" a la gran urbe porteña. Husmeamos su rastro a 
través de la edición de sus dos primeras obras. La "Imprenta 
Bonaerense ", en 1909, le edita "Palique del momento ", y. en 
1912, aparece su segunda obra lírica, “Lo de siempre ”, que ve la 
luz en la imprenta "La Lionesa ”. 

Su permanencia en Buenos Aires debió durar un quinquenio 
(de 1909 al 14), porque en ese último año reaparece en Monte- 
video. Su nombre luce en el cabezal de la revista "Salamahca", 
N° 2, de julio de 1914 que oficia de órgano oficial de la "Juven- 
tud Literaria". Le acoñipañan como redactores Juan Carlos Abe- 
llá, Virgilio Berta Fernández y Juan Francisco Guichón, cuyo 
nombre adquiriera gran notoriedad política cuando los turbulentos 
sucesos de Paso Morlón, en 1933. Entre los colaboradores de 
“Salamanca", figura Alberto Nín Frías, renombrado prosista de la 
época. 

6. AMISTADES 

La época porteña es la menos conocida de Fagetti. Incierta y 
nebulosa. Por su propio testimonio, sóbemos que se vinculó a 
Gustavo Martínez Zubiría, el popular novelista de “Flor de Du- 


XVI 



razno " que, al decir humorístico del poeta, "se ocultaba bajo la 
caparazón de Hugo Wast". 

Sabemos también que muchas veces compartió la mesa de 
café ccn Don Juan de Soiza Réilly, periodista sanducero de gran 
notoriedad por sus audaces reportajes hechos, tanto en el nuevo 
como en el viejo mundo. Aquí, en nuestra ciudad, siempre se 
recuerda su entrevista con Julio Herrera y Reissig, a quien tomó 

una nota gráfica infeliz administrándose la morfina que su 

médico le había autorizado para mitigar los embates de su im- 
placable enfermedad cardíaca. 

Conogió también a Baldomero Fernández Moreno, por quien 
sentía gran respeto y admiración intelectual. Bien explicable, por 
cierto, dado que ambos poetas cultivaron un lirismo de las cosas 
mínimas, por ello mismo, denominado "sencillismo". 

Las revistas que editó en Buenos Aires debieron vincularlo 
con muchos otros representantes de la intelectualidad argentina 
de la época. Una de ellas fue "Lira Porteña", que ofició de 
Parnaso para muchos jóvenes poetas; y otra denóminada "La 
Cruzada", definida en el subtítulo como "Semanario de crítica, 
arte y Sociología". En el cabezal de N® 3 de 29/11/1910, 
Fagetti figura como Director y Anselmo Rodríguez como Re- 
dactor. Anselmo, más tarde, reaparecería en Paysandú para 
dirigir "El Nacional", durante once años, y al que se le recuerda 
aun por su combatividad política y social. 

Ambos periodistas se conocieron, casualmente, en Buenos 
Aires e hicieron una fraterna amistad, que sólo la muerte pudo 
aniquilar. 

Fagetti que por entonces dirigía "La Razón" ^también en 

Paysandú — le despidió con una nota que aparece en su edición 
de 20/12/1933. Traza su semblanza, en estas pocas, pero 
expresivas palabras: “Cachorro de león, ciego en la embestida, 
guiado por el afán liberador, que entendía a su modo, cayó el 
colega amigo. Roble joven, sin poda retoricista, erguido siempre. 
Quijote incorregible. Poeta que no hace versos. Murió Anselmo 
Rodríguez, sin una queja. Apenas una sonrisa irónica, por la 
prematura partida". 

7. LA “MASACRE DE MAYO" 

Agrega luego, en su personalísimo estilo; "Lo conocimos en 
una borrascosa asamblea de calle, mientras el escuadrón de 
cosacos despejaba el horizonte con sus cabalgaduras serranas. 
En el exilio, allá en Buenos Aires, en esa noche que siguió a la 


XVII 



‘masacre de mayo”. Él Director de “La Razón” evocaba de ese 
modo, el mitin del 1° de mayo de 1909, que fue violentamente 
reprimido por la policía bonaerense. Hubo muchos heridos y 
trabajadores muertos. Meses después, el Jefe de esas milicias, 
el Cnel. Ramón Lorenzo Raleón, era muerto en un atentado a 
explosivo que conmovió y fue condenado en ambas orillas del 
Plata. Recuerda Fagetti que, en medio de la tumultuosa asam- 
blea, dio con un joven exaltado “que mal ocultaba su arma ”, y, 
tras observarle su actitud, le preguntó por su nombre y domi- 
cilio. Anselmo Rodríguez se dio a conocer y le dijo que vivía "en el 
1169 de Carlos Pellegrini". Comenta Fagetti, en ese mismo N® 
427 de “La Razón": “Un fresco goce inundó mi espíritu. Yo 
alquilaba una coqueta salita, alladito, en el 1171. Como en el 

trayecto me dijo que era de Paysandú sigue la crónica caí de 

espaldas, casi. Esa noche cenamos juntos, viniéndose al otro día 
a vivir con nosotros”. 

En sus poemas autobiográficos de “Piropos a Buenos Aires”, 
se transparente algo más y todo parece indicar que, después de 

la decepción sufrida en Masoller al igual que Sánchez inclinó 

sus simpatías hacia el “anarquismo intelectual” en el que, duran- 
te algunos años, militaron Sánchez, Zum Felde, Roberto de las 
Carreras, Alvaro Armando Vasseur y Angel Falco. Luego, esos 
viejos ideólogos, fueron absorbidos por el principismo justiciero y 
pacifista de Don José Batlle y Ordóñez. 

Debió ser, pués, pof allá por 1914 que Fagétti como dice 

líricamente abandonó los “caminos oscuros” por donde iban sus 

“indóciles pasos”, y retornó, una nueva vez, a su viejo solar 
sanducero, donde el poeta y el periodista plantaron, definitiva- 
mente, su bandera. 

Aunque en otras “tiendas”, sin disminuir un ápice su vieja 
combatividad periodística. 

8. PERIODISMO POLITICO 

Desde 1923 a 1942, durante casi dos décadas, Fagetti fue 
director y editor de dos diarios en Paysandú. Exactamente . el 3 
de setiembre de 1923, apareció el primer número de “Diario 
Moderno”. El nuevo vocero se presentó al público como diario 
informativo “litfirario y colorado”, y se mantuvo en la lid cotidiana 
hasta el 2B de junio de 1 930, después de “haber marcado a 
América caminos de rebeldía y remozamíento de la profesión. (“El 
Día” de Paysandú 12/6/935). 

Pero en ese mismo año* el empecinado director lanzó otro 



diario a la circulación "La Razón” — que luego, antes de de- 

saparecer. se convirtió en semanario. 

Tanto uno como otro cuotidiano tuvieron que afrontar tiem- 
pos difíciles: dificultades económicas y las propias de la imprenta 
de !a época. En el taller de tipografía, los “tipos" se paraban a 
mano, letra a letra, y. según ironizaba el poeta, la "plana" o 
impresora era tan antigua que el propio General Leandro Gómez 
"había firmado la rendición de la plaza en 1065... 

Los talleres eran arrendados a Don Francisco Villamil y 
habían pertenecido al desaparecido diario "El Pueblo". 

Pero hubo otras dificultades, las derivadas de la militancia 
política de su Director. En mayo de 1 935, "La Razón” fue 
clausurada por el gobierno del Dr. Gabriel Terra. Según informaba 
“El Día" [junio 12 de 1935), clausurada "La Razón” reapareció 
"Diario Moderno", pero ya en su primer número también fue 
clausurado "y pasado a la cárcel algunos amigos". Los trabaja- 
dores habían logrado vanamente que el Sr. Leopoldo Caba- 

llero les cediera su taller tipográfico para reeditar el periódico 
desaparecido hacía cinco años. Pero, la verdad es que Fagetti no 
se quedó sin prensas, puesto que ese diario "El Día", efímero, lo 
hizo circular el mismo periodista sancionado. 

Cuando reapareció “La Razón". “El Día" se esfumó como un 
fantasma. El periodismo que practicó el poeta, en ese entonces, 
fue un periodismo de crítica política y social, a cuyo servicio puso 
los ideales de su partido y su pluma acerada y demoledora. 

9. TEMIDO Y HOSTIGADO 

Su estilo rezumaba humor, sátira e ironía, por lo cual si bien 
tuvo muchos amigos, no le faltaron adversarios, que le temían y 
le hostigaban. 

Carmelo Carbono, periodista también sanducero. y tan com- 
bativo como él, traza la semblanza del colega en pocas y certe- 
ras pinceladas: "La burguesía lugareña no le ha perdonado nunca 
la espartana arrogancia de su pluma blasfemante y huracanada, 
que el poeta agita como un látigo, sobre los mercaderes del 
templo. Desde entonces datan las hostilidades permanentes en- 
tre el poeta y la mogigatería ambiente". 

Una de las secciones que escribía Fagetti en su "Q|ario 
Moderno", y que levantó mucha polvareda, fue la de sus Pe- 
tardos que, según el mismo Carbono, arrojaba contra "...el 
filisteo que vivía agazapado detrás del idealista; el pistolero que 
medraba tras el patriota; o el plagiario que se ocultaba detrás 



del hombre de letras". 

Así era el diarismo' de entonces: apasionado, personalista y 
virulento. Se estaba, todavía, muy lelos del supuesto periodismo 
objetivo y técnico de nuestros días. 

Pero si la lucha le daba un respiro, su ingenio chispeante nos 
hacía sonreír. Era entonces, cuando producía esas páginas fuera 
de serie, con la que se podría hacer otra antología, y que por 
estar pergeñadas con los mejores recursos estilísticos le hacían 

pensar que el periodismo el de entonces no era más que una 

rama de la literatura. 

1Q. HUMORISTA CAUSTICO 

He aquí esta noticia, que es un verdadero juego de paiabras: 
"Suicidio. En Guavíyú, 7* Sección policial, se suicidó disparán- 

dose un balazo, el desconocido Ernesto Yace. Yace, pues, desde 
ayer, sin vida, en aquellas latitudes. Yace". ("La Razón", setiem-. 
bre 19, de 19331. 

En el mismo diario, de 2 de junio de 1 938, se puede leer; "El 
domingo por la tarde, celebraron los católicos su tradicional "Día 
de Corpus", realizando una entusiasta procesión por las calles 
centrales. Cantos señeros, música de circunstancias; niñas que 
obligan a quitar el gacho". 

Bajo el título "Memorialismo", de la misma edición, el perio- 
dista pregona una original mercadería en la seguridad de que 
nadie se la ha de adquirir. Dice de este modo: 

"Se vendei libros de prosa y verso, corte académico, con los 
que puede lograrse rápida reputación y dinero. Colecciones de 
poesías, novelas, comedias, monólogos, discursos, alocuciones 
fúnebres (especialidad de la casa), y a precios enteramente 
bajos. Por un peso se obtendrá una poesía perfecta, capaz de 
recorrer el mundo con su nombre. Por carta, personalmente, se 
enseña también Gramática, Literatura y periodismo (sí no es 
redundancia, ya que éste es una rama de aquella especulación). 
Precios especiales a señoras y señoritas que con una epístola 
apropiada pueden conquistar un corazón como una. caja fuerte. 
Todo atendido con seriedad en esta casa". Estas eran las apos- 
tillas del buen humor, pero hubo otros sueltos de verdadero 

humor negro. Como éste: ."Tribuna Popular diario montevideano 

desaparecido la empresa negrera desde la que sus abuelos han 

babeado a Don José Batlle y Ordoñez, para comer y realizar 
chantaje, refiriéndose a la protesta de elecciones por el director 
de este diario deducida, dice que es maniobra del batllismo". Y 


XX 



remataba el "suelto” con este desafío: estamos moralmente, 
grandísimo truhán en condiciones de ir al lance. Condición previa; 
a cinco tiros de revólver y a los pasos que se desee". 

Nadie recogió el guante y aquello no pasó de un violento 
duelo verbal. 

Estos desplantes y otros más. han hecho que hasta hoy se 
haga lenguas en Paysandú de la fama del poeta. Pero no son 
muchos los que han leído sus poemas, y de allí que al dedicarnos 
una de sus obras estampara estas palabras en la portadilla del 
libro: "... queriendo bien a Paysandú a pesar de todo". 

11. LAUREADO VARIAS VECES 

Fagetti disfrutó de momentos de compensación y regocijo, al 
imponer su verso en varios certámenes literarios. En años 1922 
y 1950 obtiene la Flor Natural y Primer Premio en Juegos 
Florales realizados en su ciudad natal. Un primer premio, con su 
"Canto al Uruguay", en los de Salto, en 1919, y un Primer 
Premio Latinoamericano con su "Canto a la paz", en concurso 
abierto a América por nuestra Academia Nacional de Letras, 
según "El Telégrafo" de 16/6/944. 

Por lo tanto, bien podía cantar "el hombre de los ocios 
líricos"; "Dulce conformidad de la treintena, / rostro aniñado y 
bello, y un silbido / rondador por las calles siempre solas. / Tan 
poca cosa y que feliz Dios mío!”. 

12. SOLO UNA SOMBRA 

Llega así la década del 40, cuando le conocimos. Le vimos 
deambular por la avenida central sanducera, el diario bajo el 
brazo como única ala, y el ala del gacho semi-ocultándole los 
ojos, claros, inquietos, penetrantes. Le volvimos a repetir a la 
tardecita, adherido de espaldas a la esquina de la Avda. 18 de 
Julio y Queguay, donde pasaba horas, solitario, atiabando el mo- 
vimiento callejero. En esa misma esquina que otrora sus amigos 
llamaban "la cátedra”, por cuanto allí se reunían a comentar las 
novedades diarias. Está viviendo lo que él llama "trágico abando- 
no", que mitiga y comparte con algunos jóvenes, entusiastas y 
generosos, como Humberto Megget. el frustrado poeta de "Sol 
Partido”. 

Haciendo el balance de su vida, nos escribe a Montevideo, 
por 1945: "Después verá que la vida es una celada, de hito en 
hito, y acaso no llegue a la comprensión del verso leopardiano: "é 
la infinita vanitá del tutto". Lá^ infinita vanidad. Lo inútil del 
esfuerzo humano, que se repite, pero que no se siente si no se 
es poeta” 



Él desánimo, la duda metafísica, es grande, pero no por eso 
deja de producir: “Piropos". 1943; ‘San Ramón". 1945, y . 
finalmente, "Tesis lírica" en 1950, último laurel simbólico que 
ciñó la frente del poeta. 

En ese mismo año 1945, su voz vuelve a llegarnos a Monte- 
video, cada vez más sombría y pesimista. Nos confía su pensa- 
miento: "Si la humanidad nos dice no fuese ignorante no 

sobrevine. No es el dolor metafísico. Es la inutilidad de lo que se 
hace, la vida marcha, pero fatalmente cesará un día con todos 
sus espejismos. La vida es un pian divino. A mi me libra del 
inmediato suicidio el afecto de unos pocos, el deber moral de 
cincharla con los que cinchan crédulamente. Pero la idea de la 
nulidad del esfuerzo humano, nos nos deja. La verdad escapa a 
los otros y. si la citan, es como un lugar común". 

13. SU TRASUSTANCIACIQN 

Enorme pesimismo,- gran depresión de quien, después de 
tanta lucha, cree que sólo ha trabajado para el polvo y para el 
viento. 

Así llega el -invierno de 1954. Una enfermedad incurable le 
obliga a internarse en el Hospital "Español" de Montevideo, 
adonde no vamos a verle por hallarnos muy lejos del Uruguay. En 
cambio, se encuentran a su lado tres hombres fraternos: Don 
Germán Febrero, que siempre estuvo a su lado y de su lado: Don 
Tomás Breña, ex-Director de "El Bien Público", y el Dr. Raúl 
Abraham, coterráneo que le quería y le admiraba. 

En “El Bien Público" de 17/9/54, el Dr. Breña describió sus 
últimos momentos; "Cuando sintió los pásos de la muerte cerca 
de su propia vida, la miró como un poeta confiado. Cuando le 
vimos en su cama, en el hospital. Fagetti, que estaba murién- 
dose, se irguió y dijo: "aquí tiene usted a un pre-muerto". Y 
sonrió con aquella sonrisa ancha, expresiva, mirando con aquellos 
ojos de hombre bueno y de diablo". 

Era la media tardé del sábado 14 de agosto de 1954. 
cuando dio su último suspiro. En ese mes de agosto, al que le 
había cantado, así, premonitoriamente, en "Triunvirato": 

“Porque. ¡Oh! Diosj. bien pudiera / ocurrir a la vez / que 
quien más pronto parte / renacido en el bien / más vidente 
acelera la perfección del ser. / Todo dice en agosto / por los 
muertos: amén." 

El "anónimo vate de parroquia" como el se autocalificaba — 

había partido hacia las "estepas del. más allá", pero sus despojos 

XXII 



mortales yacen en el panteón familiar de lá necrópolis sanducera, 
donde allí se está "al fin práctico y serio". No dejó más _ni 

menos que su obra, porque digno y altivo no aceptó otro 

beneficio oficial que el que la ley le otorgaba: su modesta jubila- 
ción y la aún más irrisoria pensión en calidad de sobreviviente 
de 1 904. 

Por eso pudo musitar con Machado; 

Y cuando llegue el día del último viaje, / y esté al partir la 
nave que nunca ha de tornar, / me encontraréis a bordo liviano 
de equipaje, / casi desnudo como los hijos de la mar . 

SU OBRA 

La obra poética de este autor puede dividirse en dos gran- 
des ciclos: el de "Pueblo Chico" y el de "Tesis lírica". Entre 
ambos existe un paréntesis, señalado por el estrafalario "Poli- 
ciales". [Versos escandalosos) que, en buena parte, aparece ser 
un experimento literario, y nada más. 

El ciclo de "Pueblo chico" se nutre con el aporte lírico de 
"Palique del momento". (1909); "Lo de siempre", (1912); "Eli- 
tros". (1914); "Mediodía”. (1916) y "Pueblo chico", propiamente 
dicho. 1927. Este último volumen reúne los mejores poemas de 
los libros anteriores y agrega otros sesenta y cinco nuevos. Es, 
pues, semi-antológico. 

El otro ámbito literario se comporte de "Piropos a Buenos 
Aires". (1943); "San Ramón". (1945) y "Tesis lírica”, (1950). 

1. EL PRIMER CICLO 

El de "Pueblo chico" tiene una sólida unidad de tema y estilo. 
Integra lo que podríamos llamar su obra "sencillista", marcada 
por su preocupación por aquellos seres y cosas sencillos y 
por su devoción a la monótona y triste vida pueblerina. En este 
aspecto Fagetti se emparenta con el buen bardo argentino 
Baldomcro Fernández Moreno. Este también cantó a un pequeño 
pueblo — como era — y debe seguir siendo Chascomús, aunque 
también como nuestro lírico, celebró a la gran urbe porteña. 

Tiene Fagetti otro poeta hermano, casi gemelo, en Colombia. 
En efecto, fue el crítico uruguayo, José Pereira Rodríguez, el 
primero en percibirlo, y en carta dirigida a Fagetti, en noviembre 
14 de 1937, le dice "...hay una sorprendente fraternidad en la 
apreciación del tema y una manera de mirar las cosas circundan- 
tes un tanto irónica y sentimental". Se refería a Lüis C. López, 
el gran poeta de Barranquitlas de Indias", cuya obra inicial el 


XXIII 



sanducero pudo conocer, pero no imitar. Nos referimos al Fage- 
tti del Primer Ciclo. 

Los 49 poemas de "Palique", y la misma edición de la obra, 
requieren un tiempo largo de elaboración, por lo cual resulta 
verdaderamente imposible que, aunque "Desde mi villorrio" es de 
1908, haya llegado a tiempo para influir su inspiración. 

El otro libro de López, "Por el atajo", es de 1928. De 
cualquier manera, cabe puntualizar que Fagetti es mucho más 
sensible e imaginativo, y menos socarrón, que el colombiano, 
aunque haya que reconocer que la pintura de tipos y de ambiente 
que hace en "Cromo", "A mi ciudad nativa" y "Hongos de la 
Riba", es verdaderamente magistral. Fagetti también aventaja en 
sutileza, fantasía y . sugestión a Fernández Moreno, de quien el 
eminente crítico argentino, Emilio Carilla, dijo que el autor de 
"Setenta balcones y ninguna flor" fue "poeta de la realidad más 
que de la imaginación". Lo cual no quita que el autor de "Pueblo 

chico" tal como él nos lo dijo en más de una oportunidad 

sintiera mucha y fraterna admiración por ambos poetas. 

Y ahora, iniciemos el inventario lírico de este ciclo, sin ningún 
temor de que "se haya perdido su primera producción", como se 
manifiesta en la "Antología de la poesía uruguaya contemporá- 
neo", de D. L. Bordoli, y donde se le incluye con un tríptico 
denominado "Domingo". La reseña biográfica que allí se hace 
tiene la malhadada suerte de no acertar siquiera con la fecha de 
defunción del autor. 

2. "PALIQUE DEL MOMENTO” 

Libro primigenio, de tanteos, publicado en Buenos Aires, 
cuando tenía 21 años, y que incluye poemas como los de Maso- 
ller, que pudo haberlos escrito a los IB. "De regreso", "La 
guerrilla" y "Epístola" tratan más de las miserias que de las 
grandezas de la vida militar. Esta experiencia, trágica, desdi- 
chada, no le abandona así nomás. Cuarenta años después, en 
'Las Sinceras", poema de "Tesis lírica”, todavía la evocaría con 
inconfundible acento rubeniano: 

"Yo soy aquel cadete de la infancia", y pocos versos más 
adelante del mismo poema confronta al joven de ayer con el 
hombre deprimido y melancólico del presente: "Tengo el genera- 
lato dé la angustia". 

En "Palique" ya se perfilan dos vertientes temáticas que se 
corresponden con dos personajes, que estarán omnipresentes en 
todo este ciclo: por un lado, el poeta y. su peripecia humana. 



Bxistsncisl. y dfil otro un puoblo — Paysandu — , confunc dos am- 
bos en canto y paisaje. 

Dentro del tema vernáculo o nativo, la vertiente histórica 
aflora ya en este libro, y volverá a reaparecer, nítidamente, en 
“San Ramón ”, treinta años más tarde. A la guerrilla de Masoller 
suceden los “Fantasmas del sitio ", que defendió Leandro Gómez. 
La figura del ' General inmolado ya se trasluce en ““Palique”, 
cuando con veneración y elevado lirismo le canta ““A Paysandú . 
Dice así: 

Tierra de mi alma y mi dolor; no enturbies 
la altivez de tu clara, limpia frente, 
iza en el asta del hogar tranquilo 
el madrás que denuncie al caminante 
la hospitalaria puerta de un asilo. 

Leandro Gómez pasea por tus plazas 
y tus calles, de noche, su osadía, 
despertando las roncas amenzas. 

¡Pasa el dolor y el duelo! ¡Nazca el día! 

Digan de noche a tu callado puerto 
con su lenguaje místico las olas 
el anhelo del hijo que enmudece 
en la tristeza de las playas solas. 

““Palique"" no es solamente poesía histórica y social sino 
poesía madrigalesca, fina y galana como en ““Bajo el rigor del 
invierno", aunque en otros poemas desafine la nota romántica 
exagerada y sentimental. No obstante, ya en este libro, hay 
algunas composiciones en que se perfila, nítidamente, el excelen- 
te poeta de mañana. Nos referimos a dos títulos: ““En la Noche 1““ 
y “ En la noche 11““. En estos dos sonetos lucen las imágenes 
“ como un torrente de perlas"" GCarta de Jaime Bonell al autor, de 
diciembre de 1928); el verso se vivifica con onomatopeyas y 
animizaciones, hay hermosas aliteraciones y un clima de suges- 
tionante misterio. 

Todo lo dice con gran dominio de los diversos metros. Cultiva 
el soneto endecasilábico, el sonetillo de ocho sílabas y el ale- 
jandrino con cesura central. Gusta arriesgarse a través de 
largos períodos estróficos, complicados de hipérbatos, y cumplir 
verdaderas proezas sintácticas con gran soltura y donaire. “Bajo 
el rigor del invierno"" es un ejemplo típico, pues el sonetillo tiene 
un solo punto, y éste es el del final del poema. ' ' 

El título — “Palique " — todo un acierto, pues el poeta aun no 
ha calado en lo profundo de su alma, y todavía pasea su mirada 



por las atrayentes realidades exteriores. 

En suma, hace poesía, pero también glosa, comenta, de- 
cribe, eso sí, con una poco común habilidad versificadora. 

3. "LO DE SIEMPRE" 

Quizá este título signifique reincidencia en temas del libro 
anterior. Vuelve a la línea de la poesía realista y social. Poesía de 
protesta, como cuando dice: "La ley más pura lapidada ha sido, / 
se incendiaron los míseros hogares, / y para el irredento y el 
caído, / se forjaron cadenas y collares ". 

En "Cantos del bien perdido"", la acusación es directa: 

""Los eucaliptos añosos, / que eran custodios del pueblo, / se 
quemaron. / Y las chozas con chiquillos, / a su paso los caudillos, 
/ derrumbaron"". 

Después en ""Sobre los campos"": Sobre los campos de la 
lucha han hecho / nido las aves de enlutada ropa, / que barrena- 
ron con su pico el pecho / de la resuelta tropa. 

La caída a plomo del ritmo del poema, en el tercero y sexto 
verso, en las palabras ""se quemaron"" y ""derrumbaron"", se une 
eufónicamente al significado del verso, intensificando, el senti- 
miento producido por el derrumbe de árboles y viviendas. Es un 
caso de identificación del significante y significado, en el lenguaje 
de Ferdinand Saussure. 

Es muy fácil percibir la sonoridad áspera de ""barrenaron"", y 
advertir como las sonantes palabras ""pico"" y ""pecho ", "ropa"" y 
"tropa"" imitan los golpes y ruidos que producirían las aves en su 
carnicera tarea. La reiteración de ""eres” y ""erres"’ es una expre- 
siva y áspera aliteración, en esta composición de arte realista y 
social, exponente del proteico talento del autor. 

Delio Morales, el ocasional prologuista de "Lo de siempre ”, 

se expresa así sobre la obra aún incipiente del poeta: ”Fa- 

getti en sus versos es múltiple, proteiforme; tiene una habilidad 
especial de penetracióñ que le hace ver en sus aspectos más 
íntimos el sentido recóndito de las cosas, el espíritu bello y 
encantador que hay en todas las manifestaciones y hechos de la 
creación...” Tiene razón, porque el autor intimiza más en este 
poemario, y junto a esa línea de poesía social trabaja con otra 
propia y vivencial. 

En realidad, armoniza el ambiente exterior con sus mas 
íntimos e indefinibles sentimientos, y hace que lo que es sutil y 
vago, se individualice y se haga concreto y perceptible. Así a un 


XXVI 



cuadro de desolación externa corresponderá otro íntimo también 
desolador. 

En el poema “Desolación" la tristeza del poeta armoniza "con 
el gris de este lluvioso día”, que tiene "cierta fiel consonancia 
con la pena". Y al desolamiento anímico corresponde el de la 
calle donde no se ve "ni un transeúnte: ni un pájaro en la vía; / ni 
un cascabel; ni un bocina suena;” 

También en "Cuando anochece" el diálogo amoroso es pre- 
cedido de una pintura exterior del ambiente: “Vieras cuando 
anochece y por las quintas / arrastra el viento un vago miserere 
/ y el peregrino del espacio muere / en la penumbra de acen- 
tuadas tintas...". El enigma de la noche se corresponde con el 
otro misterio del amor. 

En “Amor perdido", el oído del corazón percibe extraños 
susurros, pues: "...del parral fragancioso brota un ruido / de 
viento que huye. Nuestro amor perdido / sus alas mueve en cada 
cosa humana". Finalmente, y siempre dentro de este clima su- 
gestionante. la lluvia y las penas se influyen, recíprocamente, en 
"Cuando anochece": “La lenta lluvia al azotar los muros / nos 
habla con sonidos musicales / de íntimas penas y de ajenos 
males, / de pueblos melancólicos y oscuros. /Remeda el viento 
lúgubres conjuros..." 

El poeta ya ha . captado la música y la sugestionante va- 
guedad del arte simbolista, del que se seguirá valiéndo en 
“Elitros" y en "Mediodía". 

4. ELITROS 

Los mejores poemas de “Elitros" nos reubican en la ver- 
tiente amorosa que el poeta Inauguró en su libro anterior. Al 
mismo tiempo, se van acentuando los perfiles de la vida al- 
deana. esa vida oscura y de letal monotonía. Si algo interrumpe 
la paz de la “villa muerta" es sólo la flébil voz de la campana que 
con sus lúgubres “dobles" despide “a una vida pasada por siem- 
pre El personaje pueblo cobra tintes más definidos, y va acen- 
tuándose el clima sombrío y las tintas de un impresionismo 
indefinido, vago, pero plenamente sugeridor. Lo más logrado en 
este primer ciclo poético. 

El elemento que hasta ahora había faltado dentro de esta 
vida monótona de la aldea es la inspiradora de "los poemas de 
anónimos troveros..." 

Ahora aparece. Es un fantasma impalpable e irreal, extraño 
ser como todas las inventadas mujeres románticas, al que se 


XXVII 



llama Trinidad, y que define en estos trazos intangibles: "Llá- 
mante Trinidad. Y es porque brota /de lo que es mármol y es 
estatua tuya, / en hilo de cristal una aleluya, / y un blancor 
marinero de gaviota”. Amada, ésta, imaginada y plasmada en los 
sueños más inmateriales del poeta. Cómo la del gran andaluz: 
Vano misterio de niebla y luz. 

Hay en estas páginas de "Elitros”, romanticismo, pero del 
mejor, de aquél que se depu:'ó en la redoma del "Modernismo” de 
Rubén, asordinó e hizo difuso al sentimiento, para ganar en 
expresión burilada y artística. 

5. MEDIODIA 

El sentido de este título debe obedecer a la creencia del 

poeta de que a los treinta años, como tenía entonces ya 

habría vivido la mitad de su existencia. Murió a los 66. 

Los poemas de "Mediodía” siguen dominados por el sueño en 
una amada imposible. Veamos cuales son los rasgos de "La que 
nunca llega”: 

Ojos que tanto amé de ideal figura 

que jamás viera y que mi vida inmola. . . 


Jamás te he visto y te presiento bella, 
con un encanto de -lejana estrella. 


Adivino tus manos de blancura 
sacra y fragante. Y una vida sola... 

"Rosa Laura” es otro nombre inverificable, dentro de ese 
mismo ideal de belleza femenina. La explicación final de su estado 
síquico la tenemos cuando el poeta en "El ensueño", dentro de 
un clima de alucinación, dialoga con un indefinible mensajero 
blanco, fuera de los límites de la "distante Tierra": — Di ¿quién 
eres, tú, místico y pequeño? / Y con la voz de un nicho que se 

cierra / a los hombres y al tiempo, hablóme franco: / soy la 

impalpable sombra del ensueño". Es, precisamente, en "Medio- 
día", sobre la expiración del movimiento modernista, que adver- 
timos su leve y extemporánea influencia en su temática con la 
presencia en "Llueve" de una "dama del tiempo de los virreyes”, 
en las “piedras de azur patinadas” y, sobre todo, en el "recuerdo 
lilial y áureo cisne”, que "aletea en el lago del alma”. 

T ópicos extraños en €u pluma esencialmente vernácula. Pero 
son sólo tardíos rasgos modernistas dentro del post-modernismo 
nativista bien definido de su lírica. 


XXVIII 




6. ■ PüfcBLO CHICO" 

La edición de este libro carece de fecha, pero puede es- 
tablecerse la de 1927. en forma fehaciente. De haber error, 
puede ser sólo de meses. Veamos nuestros fundamentos. En 
agosto de 1928. el autor recibía un carta del español Antonio 
Rey Soto, desde Guatemala, agradeciéndole el envío de "su 
magnífico libro de versos". Por otra parte, en la edición de 
"Diario Moderno", de 26 de junio de 1927. se anuncia la próxima 
aparición de una nueva obra del autor. "La Ruta de San Fran- 
cisco". gue no es otra gue "Pueblo chico”, al haber cambiado 
aguéll^ de denominación. ¿Cómo conocimos esta metamorfosis? 
Porgue en esa misma edición del diario se publica el prólogo gue 
iba a llevar "La Ruta" y todos los poemas transcriptos y comen- 
tados por su autor son poesías de "Pueblo chico”. Fagetti no 
sólo cambió el nombre de la obra sino gue suprimió el prólogo, o 
guizá. para suprimir el prefacio hubo de rebautizarla, y así no 
desairar a M. H. Arispe gue ya lo había escrito y publicado. 
Apareció "Pueblo chico" pero el autor siguió anunciando, mucho 
des;3ués a "La Ruta de San Francisco". Esta nunca vio la luz. 
aungue erróneamente Julio J. Casal la incluya como una de sus 
obras en "Exposición de la Poesía Uruguaya”, editada por Clari- 
dad. en 1940. donde publica alguna composición muy poco re- 
presentativa del autor. 

La presentación la hace el mismo Fagetti. con su originalidad 
de siempre. JDice: Versos escritos en los ocios del café de un 
pueblo chico, en tanto los tertulios se devanan los sesos jugando 
al billar, escrutando el enigma de los naipes constelados de 
monarcas y chuscos nobiliarios y el patrón ensayaba a levantar 
columnas y obeliscos con monedas de niguel”. Sigue: "Los tertu- 
lios del café ya murieron, más gueda grabado en el espacio la 
visión de la última noche en el casillero de la eternidad. Sellado 
su ciclo poético, el cantor gasta los ocios en la calle principal del 
pueblo, por^ donde pasan pomposos y sombríos coches fúnebres, 
vanidosos, ciegos del espíritu y descuidados". 

"Pueblo chico" contiene 65 naevas composiciones y son ellas 
las gue incorporan a este libro un nuevo aporte lírico, una nueva 
veta o vertiente poética a las muchas ya puestas de manifiesto 
por el autor. Esta aporte consiste en un nuevo temblor existen- 
ciál gue sacude el alma del poeta gue. de aguí en adelante, 
aflorará en todas las obras restantes y constituirá una obsesión 
de su alma atormentada; la muerte y el más allá. Una vez más su 
poesía se ve influida por el decurso de su propia existencia, gue 
se ha tornado desolada y sombría después de la muerte de st 



novia María de los Santos. A ella, muerta, le dedica "Responsí^ 
lírico”, una verdadera oración como pocas se han escrito tan 
profunda y conmovida, por los poetas de América. Esta auténtica 
joya literaria es un poema de "la mejor antología, de uña ternura 
deliciosa, técnicamente inobjetable... revela meditada gradación”, 
como comenta bien Carlos Estefanell en el “El Telégrafo” de 25 
de agosto d^ 1954. Es una profesión de fe religiosa, un tocante 
acto de contrición y un conmovedor ruego por toda la hu- 
manidad. 

“Ceguera”, "Cerremos los ojos” y “A las 9” nos ponen en 
contacto con su nueva línea temática, marcada por una filosofía, 
honda, vivida, sentida y religiosa. Algunos poemas, como los 
dedicados a María Inmaculada, no han sido escritos por ningún 
otro poeta católico uruguayo, y conste que Fagetti no fue un 
católico práctico, y menos hombre de parroquia. Iba si a todas 
las novenas para estremecerse con las notas graves del órgano 
y transportarse con ' las celestiales voces del coro hasta ine- 
fables alturas del pensamiento y de la emotividad. Aquellas voces 
“cariciosas, plenas de alta armonía, / por modo que oyéndoles, mi 
alma taciturna / volando con ellas del mundo se iba". Voces de 
las altas esferas, como las que oyó San Juan de la, Cruz. 

7. POLICIALES 

Esta es otra de las obras cuya edición carece de fecha. En 
la Biblioteca Nacional existen dos ejemplares: uno que perteneció 
al Dr Carlos Martínez Vigíl está dedicado y fechado a pluma por 
el autor en 1918; y el otro, dirigido al Director de la Biblioteca. 
Sr. Arturo Scarone, fue datado a mano por el mismo Fagetti en 
1930. ¿Cuál la fecha cierta, verdadera? 

La investigación, muy eficaz, cumplida por el Arq. Héctor 
González en archivos periodísicos sanduceros, nos permite ase- 
gurar que esta obra apareció en octubre de 1930. Nuestro 
corresponsal amigo, en pocas palabras, por carta, nos depejaba 
así el interrogante: “Policiales" apareció en noviembre de 1930, 
pues así lo acredita “La Razón” de 27 de setiembre de dicho 
año, en que anuncia su aparición para el siguiente mes de 
octubre; y luego, en la misma hoja periodística, pero de 1° de 
noviembre siguiente, se informa que la obra ya se encuentra a la 
venta en las librerías locales. Un aviso, como siempre con una 
dosis de humor, ofrecía la obra “a quienes quieran afinar sus 
facultades intelectivas". Lo cierto es que el poeta pretendió 
jugarle una mala pasada al crítico literario Martínez Vigíl, a quien 
le remitió el ejemplar ante-datado y Con esta dedicatoria, que 



daba para desconfiar: "A! Sr. Martínez Vigil este librejo - ¿curio- 
sidad bibliográfica?— para ser leído por aprendiz de diablo, en 
sábado sobre media noche, con angélico respeto. Firma Juan 
Fagetti. 1945". Esa fecha de 1918. para quienes conocen algo 
de historia literaria, significaba mucho, pues si la obra fuera de 
ese entonces hubiera tenido la .virtud y el gran mérito de ser 
contemporánea del Ultraísmo español de Guillermo de Torre y 
otros, y del "Creacionismo" de Vicente Huidobro. que llevó el 
movimiento surrealista de París y lo difundió en España, en 
1916. El mismo "Manifiesto Surrealista" de André Bretón se 
concreta en 1924. 

Los "versos escandalosos" de Fagetti debieron conformarse 
con haber aparecido tres años después que Alfredo Mario Fe- 
rreiro lanzó, en 1927. "El hombre que se tragó un autobús", 
subtitulado "poemas con olor a nafta", y en el mismo año en que 
aquel singular humorista insistió con otro novedoso título: "Se 
ruega no dar la mano". De todo esto se infiere, una vez más. la 
importancia de las fechas en materia literaria. "Pojiciales" es una 
verdadera curiosidad bibliográfica. El dibujo de la tapa ya es de 
por sí elocuente. Unos rezagados viajeros trepan a un avión por 
una escala tendida entre la cabina del aparato y el quepis uni- 
corne de un viejo guardiacivil. donde se lee el fatídico N° 1 3. A lo 
lejos, el coloquio de una romántica pareja parece evocar un 
mundo idílico pronto a desaparecer. 

Todo parece indicar el advenimiento arrollador del maquinis- 

mo que la poesía "futurista" exaltó y de los años locos del 

20. que aún estaban en pleno auge y eufórico apogeo. "Policia- 
les” es una obra superrealista y como tal. ella "abre la com- 
puerta del abismo de lo feo. lo deshabitado, las ruinas, los 
escombros”. Quien dice esto es Valbuena Prat. en su "Historia 
de la Literatura Española", para proseguir luego, definiendo a 
este movimiento de la primefa postguerra europea: "Estas basu- 
ras. estos escombros, restos de estrellas pisoteadas, sentinas 
rotas, muebles desvencijados, cobran en síntesis de poesía, ex- 
traña. pero poderosa actualidad, categoría literaria, a base de 
imágenes intercaladas, de interferencias de objetos y de alu- 
siones". 

En efecto, todo eso es "Policiales": alusiones procaces, reino 
de la ilogicidad y del disloque, pero iluminado por el fulgor de 
audaces y brillantes metáforas. Esta es del poema "Tierra, tie- 
rruca": 

' n 

“Se abrió cancha en la sombra 
con sus yeguas magníficas el alba. 



Y esta otra, juguetona y cándida. 

Todos decían: ya se ha ido el tren 
tras jugar un rato a la tortuga 
con el chambergo del andén. 

Hay desparpajo y realidad prosaica en mucha parte de “Poli- 
ciales”. Ya había dicho en “Pueblo chico” que el cantor había 
cerrado el ciclo. Parece producto de una momentánea esterilidad 
anímica, pero también del frío y ducho oficio literario. Pero, en 
este libro heterogéneo no todo es así. Su mejor superrealismo o 
supernaturalismo, está en esas visiones oníricas, en que exalta a 
la muerte y al sepulturero ("hermano de la alondra”) “siempre en 
pie. / atando la eternidad / con el valiente golpe de la azada”. 

Todo dicho, con quiebra de la retórica tradicionalf a lo sumo, 
con ritmo y acento poético. 

"Policiales" carece de unidad temática, pero es un modelo 
típico de esa poesía del sub-conciente. turbulenta y oscura, como 
es la zona de la conciencia de la cual procede esta literatura de 
subsuelo, alusiva y mordaz. 

8. PIROPOS A BUENOS AIRES 

Es un verdadero volumen de poesías. En total. 113. dedi- 
cadas a la gran ciudad cosmopolita. Creemos que este fue el 
último intento del poeta por romper el cerco de \ soledad, que lo 
tenía recluido en Paysandú y a acceder, al fin, a la fama literaria. 
Nos contó que el novelista argentino, Martínez Zubiría, le había 
dado “una buena mano” para que su libro fuera una realidad 
editorial; como lo fue. 

Pero nada más que eso. Lo otro, la fama, naufragó en el 
cosmopolitismo porteño y los aires de "ciudad alegre y confiada”, 
sólo en ella misma, y en sus propios fetiches. 

Don Vicente Sallaberry, periodista y escritor, a quien le cupo 
el honor de haber publicado, en "La Razón” montevideana. el 
primer poema de Delmira Agustini, se lo>«dvierte así: Sus "Piro- 
pos” me habrían asombrado si yo no estuviera hecho a toda 
clase de sorpresas. Cuando lo creía clausurándose — en pleno 

egoísmo dejando sus luces astrales para usted solamente! 

resulta que las vuelca en un rollizo libro, con páginas como para 
encerrar la obra total de un poeta. La producción de toda una 

vida. Pero es que en usted, escribir prosa o poesía — es una 

cosa natural, como el canto para un pájaro, o el producir miel 
para una abeja. Y eso. música y dulzura, hay en sus “‘PirofTos a 


XXXII 



Busnos Airss ", qu 6 no sé si ssbrán sQrsdscsrIs bsstsnts los 
porteños". Don Vicente confirmó así su gran olfato periodístico. 
Esa obra continúa la línea vanguardista de "Policiales”, es decir, 
poesía esencialmente metafórica, donde el relato es eliminado o 
bien reducido a su mínima expresión, podada ésta de todo ele- 
mento accesorio. 

Pone bien de manifiesto la versatilidad de Fagetti, que se 
muestra capaz de cantarle al Cabildo, a la Avenida de Mayo, a la 
Recoleta o comentar, líricamente, el partido de River y Boca. 

Pero el poeta recorrió Buenos Aires con su mirada vuelta 
hacia adentro, siguiendo una geografía del recuerdo, sentimental 
y melancólica. Es el Buenos Aires, ya antiguo, que a veces 
recuerda, con éxito. Manolo Müjica Laínez, porque es porteño, o, 
con más propiedad, el octogenario Jorge Luis Borges, el de 
“Luna de enfrente”, que el poemario del sanducero viene a 
completar. En ese viaje de la nostalgia y el recuerdo, salen al 
paso del joven que "venía de la guerra", viejos fantasmas que 
“andan a paso recio" y espectros como el de “México, pieza 1 5”, 
no por ello menos querido. 

Esta otra es una de sus muchas visiones urbanas del nuevo 
Gran Buenos Aires; luego fui hasta Retiro / ante una procesión 
/ de espectrales recueroos / y me reverencio / con adipsesyde 
silbo / pañuelos de motor. / Llegué aterrorizado / hasta Constitu- 
ción. / Proscripto. Fuime al Once. / Vine al centro y ¡horror!, / yo 
que vi todo tumbas, /mecha pálida el Sol" (...). hay un de- 
sencuentro entre la emotividad y subjetivismo de estos versos y 
el alma del presunto lector que este poemario buscaba para 
dialogar y completarse. 

Como literatura de vanguardia que es "Piropos", habría mu- 
cho para hablar de su estilo; sus mil y un tropos y figuras de 
dicción, tan abundantes, y con las que la pirotecnia del poeta 
sembraba un texto de brillantes luminarias. Si algo más tenemos 
que destacar, son sus burilados romances a "Balvanera", "Lu- 
ján”, "Suipacha", “Parroquia de la Concepción", títulos éstos que 
le vienen de perillas, para escapar de la ciudad mastodóntica y 
concreta, y retrepar hacia otro mundo más trascendente, como 
lo es el del más allá. Obsesión ésta, la del último destino 
humano, que le seguirá siempre, y que comenzó a manifestarse 
en "Pueblo chicp". 

En "Luján” -dice: “Yo me iré hasta el camino / de la nuev^a., 
ciudad / y pediré limosna / de moneda estelar". Estos poemitas, 
en los que vuelve a hacer prodigios sintácticos, impecables, son 


XXXIII 



verdadsros joyales líricos. Otros aspectos habría que destacar: 
los fuertes y expresivos neologismos que crea: su lenguaje colo- 
quial, que alterna con lo más selecto y gongorino, y una especial 
cosmogonía donde el hombre se da la mano con el inquieto 
gorrión de plaza, el grillo locuaz y el sapo meteorólogo, todo 
identificado en una verdadera ronda de amor. 

9. SAN RAMON' 

En otra de las cartas recibidas del poeta, nos comentaba su 
proyecto de dar a luz otro libro. Decía: "San Ramón, versos 
agradecido ai abrazo que nos tiende la buena capilla de la in- 
fancia, en su soledad de madre, cuando se torna del extranjero. 
Fue una idea recogida al venir a pie a mi "rancho", en Semana 
Santa. Estaba la calle soledosa. Lo prometí y lo haré, y usted 
me dirá si no es cosa de gran poeta dar en Paysandú o en 
Montevideo, un libro de versos titulado "San Ramón". 

Por cierto que no debió ser empresa fácil el laboreo de los 
ochenta nuevos poemas, donde Paysandú vuelve a asumir eJ 
mejor protagonismo, ahora real y concreto, porque aquel otro el 
de "Pueblo chico", el de la vida aldeana, le sirvió solamente de 
apoyo, de soporte, a sus propios sueños y vivencias. Era un 
Paysandú vago e inconcreto, pero muy cautivante. Lo que antes 
era paisaje visto desde adentro, subjetivizado, ahora se ha vuelto 
más tangible y externp. El autor ve las cosas tal cual son, y es 
por eso que ahora todas tiene un nombre propio en el plano 
urbano o el mapa departamental. Calles, ríos, islas se reconocen 
a primera vista. Desfilan también humildes personajes de la 
soledosa vida local. Tipos populares, héroes del desamparo, como 
"Juan Monsalvo" y "Felipe el sereno", pero héroes al fin de la 
vida cotidiana, como a él le gustaba admirar. Pero cuando Fa- 
getti se subordina a lo real y concreto, a la geografía urbana y 
departamental, árida y seca, es mucho menos poeta que cuando 
da rienda suelta a su imaginación. Claro que si bien se advierte 
algunos prosaísmos en estas descripciones y relatos, muchas 
otras presentan el atractivo de un texto ingenioso y adornado de 
muchos tropos literarios. La rima asonantada. levemente soste- 
nida por el ritmo y el acento, ha. venido a sustituir los con- 
sonantes sonoros. 

A contrapelo de estos temas y estilos. San Ramón poetiza 
episodios históricos de significación nacional y exalta no las 
hazañas de sus héroes, sino el momento más trágico de sus 
vidas. Este es el caso de Leandro Gómez, a quien se le ve 
triste, recorriendo el "cerco", en su pingo de sombras y en un 


XXXIV 



escenario que presagia el descenlace de la tragedia: "Y van 
blancos y rojos / poniendo fantasmones: / patíbulos, los puentes; 
/ tumulares faroles / en la noche imponente / porque en su capa, 
al trote. / mudo como la gloria / triste, como los bronces / pasa 
revista al cerco / Leandro Gómez". 

Menos tensa, pero muy emotiva es la evocación del General 
Rivera: "Quiero besar las ruinas, si le evocan. / Por el 40 dominó 
de noche, / mi superior, te veo / juntando rosas dé candil, en 
bruja / ronda por los tugurios de la época". Y luego le expresa, 
así. su gran admiración: "Besaré tu polvo / figura aérea, si 
existieses y oyes / porque ya para mí será el aire. / la flor del 
polvo, el polvo del terruño". Y la tercera figura que evoca en 
medio de ese halo de misterio es a Ducasse. Lo hace con cierto 
satanismo cuando le convoca a uiia pesca en el Río Uruguay 
"para que así se asusten de tu cara de perro / trasnochadores 
de álbumes y de velorios tétricos". 

Hay otros poemas, tales como los titulados, "Te perpetuas- 
te" y "Como siempre", donde el sentido es hermético, y donde 
poco importa llegar a la racionalización clara y cabal de lo que 

expresa. descubrir el relato, la anécdota porque la fruición 

está en el goce estético intuitivo de esos climas extraños e 
inquietantes, perceptibles desde la primera lectura. Es que "San 
Ramón", junto con "Tesis", es la expresión más concluyente del 
estilo barroco, densamente barroco de este ciclo poético. 

10. TESIS LIRICA 

Ultima obra del autor. Nos llega recomendada por el jurado 
que le otorgó la "Flor Natural" y el primero y segundo premios en 
el certamen literario organizado por el gobierno municipal de 
Paysandú. Lo integraron los profesores Roberto Ibáñez, Domingo 
Luis Bordoli y Alejandro Peñasco. Haciendo gala de su infaltable 
buen humor, el triunfador asegura en "Prosa" que este humilde 
libro aparece "después de haber enfrentado honradamente, y 
casi en broma, a ciento cincuenta competidores". 

Obra de tema metafísico, en su parte más importante, es 
decir, en aquélla en que su "Tesis" aparece desarrollada en 
diversas "clases". Ya dijimos, también, que hay 20 poemas que 
proceden de su libro anterior. "San Ramón". 

Es en esta última obra, de trascendentes esencias, donde 
aquel personaje que denominamos "Paysandú" se ha retrotraído 
a un segundo plano, y aparece solamente en la "Epístola pl Dñ 
Citraro", 'piase del poema histórico y periodístico", "Gallos del 
Tiro Suizo , Pesimismo" y en otros de vagas alusiones. 


XXXV 



En las "ciases" se desarrollan ios temas vinculados a la 
fugacidad y fragilidad de la vida; a la muerte irremediable, ios 
misterios de la creación y a la inmortalidad del alma. Es decir, se 
exponen los temas apropiados para lograr el "doctorado de lo 
intemporal", como reza el subtítulo del libro. No son temas 
nuevos, éstos, en la lira de Fagetti. Los comenzó a tratar en la 
vertiente sombría y ténebre de "Policiales” y continuó su línea 
filosófica en "Pueblo chico", "Piropos" y "San Ramón". Pero el 
tratamiento era distinto. En aquellos libros su filosofía era exis- 
tencia!, y traducía un instante crítico en la conciencia y en la vida 
del poeta. Era poesía saturada de emotividad. Ahora, ese es- 
tremecimiento se atenúa, y el poeta, libre de todo lastre terres- 
tre, casi impalpable, "cofrade del halo”, se eleva hasta la intem- 
poralidad. 

Reflexiva y serenamente medita en los misterios que lo 
rodean. Se pregunta a sí mismo, fingiendo que lo hace a un 
interlocutor: "¿Has soñado en la trágica grandeza / de tu mis- 
terio, leve como un nido / transparencia de Dios en el oído, / en 
el ojor en la voz, en todo?". 

Y ese misterio persiste aún en las mismas cosas creadas 
por el hombre: "¿Quién te enjoyó la eléctrica bujía? / _Dime: 
¿quién la libélula que ardía / junto a tu libro / cara de fantoche?". 

La respuesta es siempre la misma: el "Uno Invencionero", el 
"Astro Irrevelado", y toda autoría es atribuida a la "arquitectural 
Conciencia Unica". La ley de gobierno del cosmos es la ley del 
amor universal. Innúmeras son las imágenes que la muerte cobra 
en su verso. Es una obsesión que la lleva a cuestas y le agobia. 
En "Tarde realmente trágica", comienza el poema: "Llueve y 
llueve en la tarde. Es el preludio / de la recta asombrada. / Se 
anticipa el panteón en el estudio.". 

En lá "Epístola al Dr. Citraro", la muerte se corporiza en el 
antiguo fúnebre, tirado por caballos y conducido por un enlevi- 
tado: “...ya que sin ría albeante / seguiremos pronto el camino de la 
huesa / acompañados por los nobles remos / y el porte aristo- 
crático y sombrío / del conductor hermano que sabemos. " No 

obstante, algo el alma tiene pervivencia. En "Las sinceras". 

afirma: "Y es que los muertos no lo son. Miradles / haciendo 
geometría con su ronda / de eternidad nocturna. / De un punto 
al otro, al ángulo vecino, vienen y van sonriendo". 

Veamos, ahora, alguna de auspiciases.” En las llamadas de 
Mineralogía ocurre la trasmutación de metales, que no es otra 
cosa que la transformación del polvo bíblico en precioso metal. 


XXXVI 



Se parte del cobre deleznable que se convierte en plata y. 
finalmente, en oro. o sea la inmortalidad. 

Esta alquímica operación es expuesta en un tríptico de sone- 
tos consistente en una alegoría continuada y encadenada de 
imágenes y símbolos, en que se nos narra la “espantable travesía 
del navio mortuorio". 

El viaje se inicia luego que el alma traspone los muros de 
este sueño que es la vida y viajando en una falúa — evoca- 

dora de la negra barca de Caronte — se arriba a "celestes 
abras". Y aunque él mago se reserve, tras algunas oscuras 
metáforas, los secretos de su taumatúrgica alquimia queda bien 
deslindado que "a clara vida arribará tu muerto". 

Este tríptico es uno de los típicos exponentes de su hermé- 
tica poesía barroca y de la perfección formal que ha alcanzado el 
vate. Porque este es verso vaticinador y apto para quienes 
quieran afinar sus facultades intelectivas. 

No es esto lo único mencionadle de este libro. Al contrario, 
es de una riqueza estilística digna de un estudio especial. Pero 
ahora, conformémosnos con mencionar su "Canto” a Londres", 
otra alegoría donde, en conocimiento del hecho histórico, no 
resulta nada difícil hacer su correlato, casi verso a verso. Ade- 
más. siempre es posible en una primera impresión, disfrutar 
intuitiva y fruitivamente la belleza de sus singulaf'^s imágenes. 
Tales como ésta, refiriéndose a Londres: "El ingeniero que te 
ideó / desde la bandería de sus andamios / con argamasa de 
estrellas y picos de luna..." 

Tampoco debemos olvidar su “Epistola al Dr. Citraro". en 
que el poeta da riendas sueltas a la pena provocada por la 
muerte de su^ amigo fraternal y compone una elegía de largo 
aliento 165 versos de intenso lirismo. 

Este texto es otro exponente de su prodigiosa imaginística, 
donde los tropos, aunque algunos difíciles, no son indescifrables. 
Solía el poeta repetir sus metáforas, con lo cual al poder captar- 
las en otros contextos, y compararlas, aquello que aparentaba 
oscuridad deslumbraba de repente. 

El mismo autor sabe que se ha internado, a partir de “Piro- 
pos por sendas oscuras, y por eso reflexiona, así: “Si a noso- 
tros no nos entiende la mayoría de la gente honesta (debe haber 
gente honesta, ¡vive Dios!] y nosotros no adivinamos ni el con- 
tenido de una línea a esos bípedos (se refiere a Neruda V* "b 
Basso Maglio) dedúcese que, la poesía pura es un cuento, nada 


XXXVII 



más. Yo ensayé en pasada época, hostigado por amigos, a evadir 
el cauce común; el de la comprensión a medias, me adentré en el 
breñal apolíneo y ocurrióme que al releer los poemas, pasada la 

trilla, no captaba el afluente de lo qué escribí. Es claro y aquí 

tiene razón Alberto Zum Felde con su versación indiscutible 

coincidiendo al respecto con la idea que teníamos: una poesía que 
puede saborearse, valiéndose de clave". 

Es cierto, repetimos nosotros: para saborear a "Tesis lírica", 
en mucha parte hay de descifrar sus símbolos y metáforas, 
porque su verso es bien representativo de la irracional poesía del 

este Siglo XX, donde como nos enseña Carlos Bousoño la 

gastada imagen tradicional ha sido sustituida por la visionaria, 
que es harina de otro costal. Pero aún. comprendiéndola muchas 
veces a medias, es posible paladear su belleza en forma inde- 
pendiente, aunque no podamos captar, y no importa verso a 

verso, el significado, el relato implícito, la anécdota, si es que el 
poema los tiene. Por lo tanto, este tipo de poesía oscura puede 

llegar a tener ^de acuerdo con su valor polisémico un sentido 

distinto para cada uno de los posibles intérpretes. 

Por allí podríamos decir, con bastante tino, que el poema se 
completa cuanto éste se comunica y se renueva, sucesivamente, 
en cada lector. 

11. CORREO DE AMOR 

Oos proyectos inconclusos dejó nuestro autor. Nos escribía 
así respecto de su^ aspiraciones; "Tras San Ramón iré a los 
libros en prosa, si bien lo más probable es que muera. Cambiaré 
de forma, imperturbable, porque para mí el Sol es moneda de 
cobre y la Tierra pastel de carne en Metafísica". 

El otro propósito era publicar un nuevo libro de poesía. Se 

llamaría "Correo de Amor", que se me ocurrió nos decía — y ya 

está escrito. Poemas, creo, mejores que los fraguados hasta 
ahora. De amor metafísico: no vayan a tomarlo por de interés 
erótico" 

Libro ya escrito, no publicado, y que puede haber desapa- 
recido. 

12. SU UBICACION HISTORICA 

Si tuviéramos que caracterizar a su poesía proteiforme di- 
ríamos que es sicológica y nativista en su 1er. ciclo: que apela a 
un surrealismo sombrío en la parte valedera de "Policiales", 
asume un impresionismo vanguardista en "Piropos": que hay su- 
perrealismo en "San Ramón", y. en "Tesis lírica" poesía metafí- 


XXXVIII 



sica. Es decir, que su poesía tuvo varias vertientes y estilos que 
lo presentan én constante renovación. 

Teniendo en cuentá todo ello es que debemos darle una 
ubicación histórica dentro de nuestra literatura. Fagetti es un 
post-modernista que llevó a climas muy altos diversos estilos de 
su expresión poética, pero, a parte de ello, tiene el mérito, 
original, con su verso "sencillista",' de haber sido el precursor del 
retorno de nuestra poesía a los temas de nuestra propia te- 
rritorialidad geográfica. 

Es bien cierto que el Nativismo que él cultivo no es el mismo 

cultivado mucho después por Fernán Silva Valdez y Pedro 

Leandro Ipuche. Tampoco es como el de Lussich, A. De María, o de 
Moratorio y del sanducero Juan Escayola (Juan Torora), el de 
“Cansera def tiempo" y “El tirador plateao”. Este es el Nativismo 
gauchiste, rural y campero: y campesino es ^ambién el de Silva 
Valdez e Ipuche; pero es nativismo post-modernista. También es 
post-modernista el de Fagetti, pero es de carácter regionalista y 
pueblerino, porque sus límites, temáticos no salen a “campo 
traviesa" y ni exceden el ejido ciudadano. 

En este sentido, él fue el priroer nativista del post-moder- 
nismo que en pleno auge de Darío y de Herrera y Reissig supo 
escapar a sus influencias avasallantes. Mientras en Buenos 

Aires aparecía “Palique" 1909 y "Elitros" _1912 tanto 

Silva Valdez como Ipuche seguían siendo modernistas, hasta i^ue 
el primero de ellos se acriolló con "Agua del Tiempo” (1921) e 
Ipuche hacía lo propio, en el mismo año. remontando su estro 
con "Alas nuevas". 

Nadie podrá negarle a Fagetti, entonces, que fue un pre- 
cursor de este retorno hacia las cosas nuestras y a las más 
auténticas. Que respiró nuestro propio aire y hundió sus raíces 
en nuestra misma tierra. Pero su mayor mérito se lo dan títulos 
como “San Ramón" y "Tesis lírica", con una poesía que aún sigue 
siendo moderna o, si se quiere, siempre actual y digna de las 
"élites" literarias que prefería Juan Ramón. 

En un poema, no titulado, de "Mediodía", el autor define, 
modestamente, a su nueva poesía: 

Me baste siempre el aromado vino 
de mi humilde lagar. Las pobres glosas 
adorno tienen en las tintas, rosas 
de upa huerta con canto de molino. 

Más claro, imposible. * '■i 

Fernanijo Oscar Lahitte 




PALIQUEtll DEL MOMENTO 
(Versos) 

1909 


(1) Conversación sin ninguna trascendencia. 


41 



DE REGRES0t2) 


Yo que soñé la gloria del galón y la espada 
y el verde obsesionante del mágico laurel 
tiro el máuser a un lado con la desesperada 
pasión del que presiente la gloria un oropel. 


Corro a buscar el techo de la casa olvidada, 
me esconderé en el pueblo; dejaré todo en él 
y el sentimiento patrio será la fe apagada 
bajo las misteriosas paredes del cuartel. 


Voy a mi pobre pueblo. Si llego de mañana 
la familia de alegre me tocará una diana 
cuando apenas presente mi cuerpo en el andén. 


¡Mueran otros de sueño o de amarga nostalgia! 
La luz del Sol yo busco, la sana luz del día. 
Transporte muchos, muchos, el armazón del tren. 


(2) Este fue el primer poema édito por el autor adoJescente. 
Es su "adiós a las armas’”, después de diez meses dramáti- 
cos en el teatro de operaciones militares, donde el 3 de 
setiembre de 1904 finalizó una de las más sangrientas bata- 
llas de nuestras guerras civiles: Masoller. 


42 



LA GUERRILLA 


Por el crecido pastizal avanza 
con el afán de obstinada fiera, 
en el éxodo selvático, la austera, 
pujante guarnición que se avalanza 


para izar en el hierro de su lanza, 
en son de triunfo, la triunfal bandera 
que, desde el muro de la ideal trinchera, 
rudamente provoca una esperanza... 

Si el poncho no apagó al cañón las luces 
quedó para crespón de muchas cruces, 
cuando cruzó a manera de vestiglo 


la sombra de la muerte por el cuello, 
y fue el clásico “toque de degüello” 
.el exponente musical del siglo. 


43 



EN LA NOCHE 
(I) 


Cesen, amiga, las galantes quejas 
-que al avecindamiento de la noche 
lloran las aves, y el letal reproche 
pone mustio el helécho de la reja. 


En el hogar ya zumban las consejas. 
Por los cristales, al lunar derroche, 
un fantasma veremos en el coche 
que interrumpa la paz de las callejas. 


Arrodíllate. El ‘■Angelus’’í3^ Los cuervos 

iniciarán una gira de protervos 

por el mundo que llora en las tinieblas. 


Demandemos un pan para los pobres: 
para el triste jas lágrimas salobres 
con que lá noche de mi vida pueblas. 


(3) Del latín, ángel. Toque de campana que llama a la oración 
no bien caen las primeras sombras del atardecer. 


44 



EN LA NOCHE 

(in 


Como un noble filósofo, mi “viejo", 
en la quietud de la paterna casa, 

“Los Subterráneos de París’’^^^ repasa, 
frunciendo a cada paso el entrecejo. 


Mi buena madre, con feliz gracejo, 
me proclama juicioso. Por la gasa 
del cielo silenciosamente pasa 
con tardo andar el nocturnal cortejo. 


Comentan las julietas a porfía 
los infaltables éxitos del día; 
importuna el tic-tac de los segundos. 


y mi imaginación, sin que lo sepan, 
va con ensueños que al empíreo trepan 
en peregrinación por otros mundos. 


(4) Obra en prosa del escritor francés Víctor H(^q tartfosd 
también por "Los Miserables”, “Notre Dame dé Pans" y 
poemarios como el insigne de "Las Contemplaciones” 



MI CÁLLE 


La calleas) que yo habito es la más viva 
gloria de aquello que el pasado enhebra; 
aun conserva la tosca y primitiva 
contorsión modelada de culebra. 


Alegre es el distrito; de él es hebra; 
aunque su paz generalmente estriba 
en el guardiacivil que a nada arriba 
más borracho de sol que de ginebra, 


En el verano tiene árboles frescos 
a cuya sombra una reunión se extiende 
sobre el “pero" que aflige á la parroquia; 


y nos recuerda países romancescos 
cuando en la iglesia una farola enciende 
algún sacristán que soliloquia. 


(5) Charrúa, es calle que aún lleva este nombre en Paysándú, 
y en su intersección con Independencia, el autor tenía ins- 
talada su modesta imprenta. 


46 



MI PROVEEDOR 


Acércate, vocero de figura 
picaresca, con algo de gran pena; 
presidiario sin jaula y sin condena 
como el ave que llora de amargura. 


¿No te intimida el frío y la negrura 
de la noche cercana? La hora suena: 
dame el diario: con su literatura 
más alegre será la pobre cepa. 


Si acurrucarte quieres... hay entrada. 
¿Te resta uno? Rómpelo; no es nada. 

Si aquel señor, que contemplando estoy. 


por las hojas te da- el valor exacto, 
para endulzar la ingratitud del acto 
de regalo dos céntimos te. doy. 


47 



BAJO EL RIGQR DEL INVIERNO 


(I) 


No llores porque al verano 
ha sustituido el invierno 
con el monótono, eterno 
golpear de la lluvia. En vano 

es tu corazón temprano 
excesivamente tierno, 
imagen del dolo externo 
del jardín, ayer ufano. 

El tiempo no pasa; corre. 
Regresarán de la torre 
las golondrinas hermanas 

y la verde enredadera 
ha de ser la carcelera 
y adorno de tu ventana. 


48 



Y en las tardes calurosas, 
en que parece que arde 
con el fuego de la tarde 
la tierra con sus frondosas 

vegetaciones, de rosas 
te vestiré a un dulce alarde 
para que tu pecho guarde 
todas mis cargas nerviosas 

como entusiasta recuerdo; 
como recuerdo que borre 
el olvido en que me pierdo 

cuando llego a tus ventanas 
Sin ver en la parda torre 
las golondrinas hermanas. 




El poeta, cuando a los 16 años, empuño las armas en Masoller. 


50 


LO DE SIEMPRE 
(Poemas] 
1912 



DESOLACION 


Hay en el gris de este lluvioso día 
cierta fiel consonancia con la pena 
que en la tristeza de mi faz morena 
insinúa parcial melancolía. 


Ni un transeúnte; ni un pájaro en la vía; 
ni un cascabel; ni una bocina suena; 
el antiguo reclamo de la cena 
rasgará la letal monotonía. 


Como diablillo de un gredoso muro, 
sobre la esfera de un reloj oscuro, 
va el tembloroso minutero andando. 


El cierzo gusta que la lluvia pase 
como en el rostro la lágrima que vase 
de las ciegas pupilas descolgando. 


52 



AMOR PERDIDO 


En la azulosa noche provinciana 
tiembla en tus labios un cantan de olvido, 
y el cielo de noviembre, florecido 
de rosas blancas, te hace más galana. 


En tu patio, derruida la fontana, 
del parral frangancioso brota un ruido 
de viento que huye. Nuestro amor perdido 
sus alas mueve en cada cosa humana. 


¡Amor perdido para siempre el nuestro! 
Se alejó con las turbias golondrinas 
en las noches del último verano. 


mientras yo te rezaba un Padre Nuestro, 
hondo y rebelde. Y mientras tus divinas 
manos se desfloraban en el piano. 


53 



LA PARTIDA 


Trémulo adiós de los pañuelos rosas 
en la playa nativa que se deja, 
tal vez por siempre, sin ahogar la queja 
que florece en palabras armoniosas. 


Puerto de ensueño al pie de las sombhDsas 
islas en flor... el barco^^) que se aleja; 
calle torcida y legendaria reja 
junto a una casa azul llena de rosas. 


Baja la noche y el penar a mi alma; 
ya no están las miradas celestiales 
de la vieja reunión; solo en cubierta; 


a proa, un canto; al Sur, el suelo odioso; 
y allá las pardas torres provinciales 
alumbrando de paz la villa muerta. 


(63 El navio aludido ^ra uno de la empresa Mihanovich que 
comunicaba el litoral uruguayo con Buenos Aires. El panorama 
fluvial e insular evocado aquí es el visto por el poeta cuando, 
a principios del siglo, se exilió en Buenos Aires. 


54 



EN VIAJE 

en 


El canto del vapor turba del río 
la eterna soledad, y en ruin madero 
abordamos el radio costanero, 
el alma llena de inquietante frío. 


El sol deshoja su rosal de estío: 
remando canta el rústico barquero: 
suena el fugaz adiós de algún viajero 
y huyen las olas como el tiempo mío. 


Ríen las calles viejas y los techos 
de color rosa: y a remotos trechos 
andan las gentes con quietud de asceta: 


en un jardín de paz, la madre mía: 
el hermano y la hermana que sonrían... 
la hora más feliz dé un pobre poeta. 


55 



EN VIAJE 
(II) 


A una legua, la luz del campanario 
y las agujas del reloj de oro 
que, en los días feriados, marca al coro 
los sublimes compases del rosario. 


Tiene el pueblo una aureola de meteoro: 
como cinta de plata, el breve estuario, 
alzando su hondo repertorio vario 
cascabelea bajo nubes de oro. 


El muelle se confunde en la negrura 
del Norte. Una voz dice con ternura: 
“Sálvanos, Dios, si este erial legislas...” 


Sigue al piano galante serenata 
y se pierde la luz de una fragata 
en el grave silencio de las islas. 



EL RETORNO 


He tornado a tu hogar tras raudo olvido 
de pocos meses. Y llamé a tu puerta. 
Nadie me respondió: la casa alerta 
al mediodía y el parral florido. 


Fiesta de perro taciturno y ruido 
de cascabeles, por allá en la huerta... 
Sentí temblar mi corazón herido. 


Vigilé como un ave en los rosales, 
y tú, incitante, suelta en los percales, 
al pie de un limonero dormitabas... 


Por tres horas voló el azar y el día, 

y te besé en la boca; me temía 

que hecha una virgen paré siempre estabas. 


(7) Voz proveniente del persa, parcale. Se trata de una tela 
liviana, estampada, muy usada antes, en la confección de la 
vestimenta femenina. 


57 



CUANDO ANOCHECE 


Vieras cuando anochece y por las quintas 
arrastra el viento un vago miserere^sJ 
V el peregrino del espacio muere 
en la penumbra de acentuadas tintas... 


Surges... Tu labio nuestro amor refiere... 
Hay rumores de besos y de cintas 
y aunque tus faldas son distintas 
usas la voz casera del que quiere. 


Llora en la vecindad un canto viejo, 
y al desplegar los párpados cansinos 
anhelo sollozar por vez postrera... 


Porque, mujer, si la mentira dejo, 
pienso que se desvían los caminos 
por donde volveré cuando yo muera. 


(8] Miserere, del latín, ten compasión. Se denomina así al 
salmo penitencial que empieza con dicha palabra. 


58 



DICE LA LLUVIA 


La lenta lluvia al azotar los muros 
nos habla con sonidos musicales 
de íntimas penas y de ajenos males, 
de pueblos melancólicos y oscuros. 


Remeda el viento lúgubres conjuros. 
¡Qué tristes son las noches invernales! 
En las de abril me agradan los rurales 
silencios de los huertos ya maduros. 


El adiós del vecino nqs alegra. 
Resplandecen cual faros los balcones 
en el misterio de la noche negra. 


jAyI ¿Por qué callará la canción mansa 
que despierta las muertas ilusiones 
de éste mi corazón,' que no descansa? 


59 



LUNA SORTILEGA 


Viendo que en mi ventana, cual vigía, 
la buena Luna viene a visitarme, 
he tenido a bien loable figurarme 
el rincón de un pueblito que entrevia 


a un rayo azul de ensueño. Parecía 
florecer mi rosal. ¡Cuál pude darme- 
sin perder de buen gusto un simple adarme- 
la emoción más fecunda de poesía! 


Entre las tapias de esta casa vieja 
hay poético encanto en cada reja 
y en el murmurio de los jazmineros: 


que cuando el viento silba y un can ladra, 
en el patio con luna y sin escuadra, 
deshoja una blanca lluvia de luceros. 



ELITR0SÍ9) 
(Poemas simples) 
1914 


[9) Esta palabra proviene del griego, élytron, que equivale a 
estuche, y se denomina así a las alas de los coleópteros. 




61 



LLUEVE 

CX] 

Llueve, que es la noche 
de invierno, y muy fría... 
y al pie de tus rejas, en la calle muda, 
donde sólo se oye la huida de un coche, 
aguardo la hora de las confidencias... 

Y la mano trémula como una paloma 
que hasta ti bajara desde el arquitrabe. 

La hora divina, 
la hora más grave, 

en qué tú apareces tras de las cortinas, 
la mirada suave... 

Mas hoy, como en otras noches, no me llamas 
con el temblor sobrio de todo tu cuerpo... 
y el mirar velado no me turba el alma 
como en otras veces... 

En esta hora santa de las delincuencias 
se abría tu puerta de cedro fragante 
con temor y espanto... 

Al fondo del parque, una luz bailaba 
con fúnebre aliento, 

y se adelantaba en la sombra un hidalgo 
con capa flotante 
y altivo sombrero. . . 

De nuevo, la puerta de cedro fragante 
sé entornaba lenta, y en la calle vieja 
decía el sereno su canción de olvido. 

Y todo erá sombra y pena y misterio. 

Llueve: que es la noche 
de julio y moy fría... 

Mas ya cotpo entonces, al parque no baja 
por la puerta de cedro, vencida, 
el hombre de capa y altivo sombrero... 


62 



TRAS LA VIDRIERA 
CIX). 


Desde la gris vidriera, en tarde fría, 
velas la calle que en olvido llora, 
y hace música trágica la hora 
del añoso reloj de la abadía. 


Tu mirada es sin fuego. Se creería 
de una inmortal estatua pecadora. 
Nadie sabrá lo que tu vida añora, 
que eres esfinge de un país sin día 


El invierno sus témpanos diluye 
en este clima de ciudad sin gente... 
El otoño se irá como el verano: 


tú, siempre en la ventana, como ciega, 
a mamá le dirás dando una mano, 
al ver pasar a un hombre: “no... ¡no llega!” 


63 



LA ESPERA 

cxvn 


Tras un pálido sol de otoño breve 
se descolgó la lluvia vocinglera, 
y en mi tejado, como una quimera, 
brilló hecha flores, a su ritmo leve. 


Así en verano, y a un palor de nieve, 
te vio mamá detrás de la vidriera, 
atalayando en doloroso espera 
la senda oscura y el corcel aleve. 


Nuestras casas se miran . silenciosas, 
blancas y tristes, bajo de la lluvia; 
y el jaramago y un dolor de rosas... 


Y en la cárcel azul de las paredes 
añoras ser la novia triste y rubia 
porque teje un galán amantes redes.. 



PRESINTIENDOTE 

CXIX] 


Cae sobre la ría mi ventana. 

Mueve una barca glaucos aparejos, 
y al pie del sol estivo, y de muy lejos, 
algo aguardo de tí, novia lejana. 


Y ya que siempre hay una sombra hermana 
de nuestra siquis y extravíos viejos, 
te barrunto venir en los cortejos 
de olas que cruzan por la azul mañana. 


Al alba río y en la tarde lloro. 

En la casa rural ya se presiente 
como un fragante roce de vestidos. 

Y cuando un barco sus linternas de oro 
alumbra allá, en la madrugada riente, 
tiemblan de miedo todos mis sentidos. 


65 



TRINIDAD 

CXX] 


Llámante Trinidad. Y es porque brota 
de lo que es mármol, y es estatua tuya, 
en hilo de cristal, una aleluyarlos 
y un blancor marinero de gaviota: 


porque guías la clásica gavotams 
que en el tiempo se pierde. Y no hay 'quien hi 
del cautiverio cuando al alma suya 
en tal síntesis ve la gaya nota. 


Tú has inspirado los más bellos poemas, 
los que por su mudez no se dicen nunca... 
Los poemas de anónimos troveros... 


Vagos como tus ojos augúrales 
que aparecen tras místicos vitrales 
con la esperanza azul de los luceros. 


CIO] Viene del hebreo, halleluja. Jubilosa exclamación usada 
en el rito cristiano, especialmente, en la Pascua. 

(11) Danza de origen francés (gavotte) que se practicaba en 
los salones orientales de antaño. 


66 



AÑORANDO 

cxxn 


Todo se sutiliza en torno mío, 
y los recuerdos de oro que en cadena 
de albos jazmines rondan a mi pena, 
vanse extinguiendo en un escalofrío. 


Y allá, el pueblito gris que enflora el río... 
El campanario de la edad serena... 

V la paz aldeana donde suena 

el mejor canto de un amor bravio. 


La blanca flor de la amistad no aroma. 
Y la lámpara de' oros encendida 
parpadea al amor de una paloma... 


La bruma del olvido y una caja 
negra, más negra que la indócil vida 
locamente jugada a la baraja. 


67 



EN LA SIESTA 
CXXII] 


La luz solar resbala sobre el viento... 

El almuerzo... la siesta... el emparrado... 
La ebúrnea jarra de gotear plateado 
tiembla a modo de un péndulo sangriento. 


Tú abandonas el húmedo aposento 
y abres el libro desde ayer cerrado... 
Y más tarde te duermes a mi lado 
sin precisar lo que murmuro y siento. 


¿Qué ha pasado por tí? Durmiendo lloras. 
La torre del lugar lanza dos horas 
y en mi rodilla oteas una almohada. 


jCorazoncito de oro. sigue andando, 
que yo amapé las cosas hasta cuando 
vibre tu cuerda la postrer llamada! 


68 



COMO ALONORAS 
(XIV) 


La tarde se teje 

de azules neblinas... 

los "dobles"”^) que pagan 

buenas manos pías, 

surcan el crepúsculo 

como alondras místicas 

que, en pos de algo santo, 

movieran las alas yertas y cansinas. 

He quedado solo, 
y en la pieza exigua 
ilumina un lienzo 

la luz que taladra las vidrieras lívidas. 

La autómata cuerda 
del reloj camina, 
y su campaneo, 

robándome el sueño, me aportó a la vida. 

Tarde azul de ensueño... 

Vientos de provincias... 

Los "dobles", pausados, 
cantan a una vida 
pasada por siempre. 

Y yo que azorado despierto, con fría 
idiotez me pregunto: 

¿Si ya habré muerto. 

que cantan las torres por mi despedida? 


(12) Toque grave y pausado de campana con que el templo 
mayor de la ciudad despedía a los fieles fallecidos. Esta', 
práctica, hoy, se halla casi abandonada. 


69 



UNA VEZ SIQUIERA 


Campanero de pómulos salientes 
que agarrado a la cuerda del badajo, 
miras el pueblo que transita abajo 
como semilla de futuras gentes. . . 

Extraño tipo de facciones rientes 
que proclamas la guerra del trabajo, 
en vano sé te llama escarabajo 
si como todos los humanos sientes. 

Yo te he mirado en las anuales pascuas, 
mientras el Sol se destacaba en ascuas, 
como un ángel Soñado. Desde entonces, 

he pensado que el día que me muera, 
al pasar ante tí. una vez siquiera, 
harás vibrar con lentitud los bronces. 


CDe “Lo de siempre"! 


70 



MEDIODIA 

(Poemas) 

1916 



MEDIODIA 


Mediodía: el amor, el vino, el humo, 
con las flores rosadas del sendero... 
la hora y la duda que excecró Unamuno 
con recia prosa cual un buen tendero. 

El verso fluye cada treinta días 
cuando lo impone Amor, malignamente. 
(Es fama que los bardos se han jugado 
por una dama sus mejores predios). 

Así, este peregrino, 
en un alto prudente del camino, 
reverenciando a medias los asedios, 
enhila su canción. 

La canción del minuto. Balbuciente 
si bien se mira, y vaga... 

(Dicha a cambio de un beso que le halaga 
y que aletea en su marchita frente). 

Y dicha la canción, que le entusiasme 
y ría Niestche, y Schopenhauer grazne. 


72 



LA QUE NUNCA LLEGA 


Ojos que tanto ame, de ideal figura 
que jamás viera y que mi vida inmola... 
Yo fuera playa sí tú fueras ola 
que se abre en flores cuando besa pura. 


Adivino tus manos de blancura 
sacra y fragante. Y una vida sola... 
y un cuello ebúrneo en azulina gola... 
y un labio rosa que la paz augura. 


Jamás te he visto y te presiento bella, 
con un encanto de lejana estrella, 
tras un balcón oteando la avenida 


por donde corre un auto locamente: 
y hay la flor de un saludo displicente 
que se pasa lo mismo que la vida. 


73 



EN PAZ 


Tú que tanto has pecado y has sufrido 
bajo el gris de las épocas brumosas, 
debes formar de espirituales rosas 
como un claustro sereno y escondido. 


Y buscar el reposo. Que su aullido 
no lleguen a lanzar turbas leprosas... 
jTan poco valen las mundanas cosas 
frente a un texto de penas aprendido! 


La Tierra, madre al fin, te dará luego 

un florido triángulo y un ave 

que cantará desde una cruz tu vida: 


y el tiempo, siglo a siglo, con su fuego 
el perdón te dará en el polvo grave, 
que por ser polvo con amor se olvida. 


74 



ROSA LAURA 


La Luna que de niños nos besaba 
a través de las rejas florecidas... 
la vieja Luna que por nuestras vidas 
su pena ha diluido en aurea lava, 


el camino otra vez nos alumbraba 
al caer la noche, pálidos, y unidas 
tus manos con mis manos, como vidas 
que juntas correrán la tierra esclava. 


La carretera azul del pueblo manso 
donde la Luna piensa por las noches... 
Te besé largamente... Algunos coches 
huían de la niebla entre el remanso. 


"¡Para siempre!”, te dije suave, incierto: 
y a la hora de camino, en* un descanso, 
pensando en tí me parecía a un muerto. 



NOCHE BUENA 


Me puso la luna de esta noche buena 
un ramo de luces en la mustia frente, 
y un trémolo vago de campana riente 
alegró la sombra del ánima en pena. 


Música de gente pasada; verbena 
con parcos romeros. Y un místico e ingente 
silencio en las cosas cayó de repente... 


En la plaza viejaíi^^, plaza provincial, 
flota una fragancia de parque ducal... 

Las gentes que le andan, ¿tendrán un ensueño 
y sabrán sensatas qué fuerzas les mueven? 

¿Quién da a los cabellos el oro y la nieve? 
¿Quién nos da la vida y un canto y un leño? 


76 


(13) La plaza aludida es la Constitución de Paysandú. Más 
adelante, el lector dará con un soneto dedicado a ella donde 
la vis satírica del poeta -ifluye donosamente. 



ANOCHECER 


La hora del bravo pensar, del esplín: 
la hora del desequilibrio moral... 

Todo se hace vago y el fresco jardín 
calla con las aves al són vesperal. 


El caracolero^i^^ cruza en su rocín 
cantando bajito su aria provincial, 
y allá, con el día, muere en el confín 
como un gris fantasma que predica el mal. 


Entre la gentualla de limpia presencia, 
que va al coliseo por la transformista^'' 5), 
luego me insinúo como un gran señor; 


y hay que verme, grave árbitro en decencia, 
quitando el sombrero, oblicuando la vista, 
pensando en los hijos, pensando en amor. 


C14) Tipo popular de vendedor ambulante, hoy desaparecido, 
dedicado a la venta de estos moluscos. 

C15] Actor o actriz que con extraordinaria rapidez cambia su»», 
caracterización y, por tanto, el personaje representado. Fré- 
goli, el más famoso, actuó en el viejo teatro “Progreso” de 
Paysandú, hoy “Florencio Sánchez”, quizá con una “partenaire”. 


77 



EL ENSUENO 


Yo me puse a jugar con la tristeza 
y la tristeza me tomó en sus brazos, 
y sentí mi romántica cabeza 
por la senda rodar, hecha pedazos. 


En torno, la tiniebla del abismo... 
la luz lejana de algún astro muerto... 

En el bruno exterior, y hasta en mí mismo, 
la sensación horrible del desierto. 


En el breve hemiciclo de mi vuelo 
miré mareado la distante Tierra, 
y barrunté volar sobre mi flanco 
un mensajero blanco. 


Di, ¿quiéh eres, tú, místico y pequeño? 

Y con la voz de un nicho que se cierra 
a los hombres y al tiempo, hablóme franco; 
Soy la impalpable sombra del ensueño. 


78 



CASI ELEGIA 


Una tarde de lluvia y de viento 
pasarás por mi calle olvidada, 
dama del tiempo de los virreyes, 
tras azules cortinas veladas. 

La elegante tristeza, la misma, 
en el tenue blancor de la cara, 
y serán luminosos carbunclos 
las promesas en ella engarzadas. 

Estaré en mi bohardilla leyendo 
a los viejos amigos del alma, 
y al rumor de las ruedas hostiles, 
en las piedras de azur patinadas, 
alzaré soñolientos los ojos 
para verte pasar entre lágrimas; 
pues, galante extranjera, esa noche 
de ilusión fugitiva en la playa 
jqué distante estará, y qué perdida! 
Una ola que muere en la playa... 

Un carruaje sombrío que lleva 
espectrales jamelgos... El agua 
en la tarde otoñal les azota... 

Y en el gris de la calle alumbrada, 
como un cuadro de horror, se diluye 
la estación... el silbato... la máquina... 
y un recuerdo lilial y áureo cisne, 
aletea en el lago del alma. 


79 



LAMPARA VIEJA 


La metálica lumbre de tu mecha 
trasunta el resplandor del sol dorado 
cuando derrama en el florido prado 
su luz en suave lloviznar deshecha. • 


Perpetuamente, como roja flecha, 
amenazas al techo ya agrietado, 
como queriendo recordar la fecha 
en que el fuego te fue comunicado 


Lámpara antigua, de cristal y bronce, 
que de niños nos besabas en la frente, 
como una madre cariñosa y buena... 


Al recordar aquel feliz entonces 
bajo los turbios ojos tristemente, 
como llorando hereditaria pena. 


80 



PUEBLO CHICO 


1927 


81 



RESPONSO LIRICOnS) 


A mi novia muerta. 

María de los Santos. 

Yo te imploro. Dios mío. 
por aquellos que tienen hambre y frío; 
para que tú protejas la cabaña, 
la vendimia, la flor y el trigo tierno 
con que nuestra existencia se acompaña 
a través del verano y del invierno. 

Por el árbol, te imploro. 

que ha de darnos sus flámulas de oro 

en las noches de frío; 

que nos dará la cuna 

para un niño más blanco que la Luna. 

Que nos dahá la mesa del hogar 

en cuyo torno acoge la familia 

el perfume casero del yantar, 

y del libro se auxilia 

el ojo triste en la tenaz vigilia. 


Yo te imploro. Señor, porque a la piedra 
des el amor de la insolente hiedra; 


82 



al ave, el ala audaz; un canco, al río: 
a los vientos su alada sinfonía: 
a las barcas el rumbo de los puertos 
y el consuelo del agua tersa y fría 
a la abrasante sed de los desiertos. 

¡Yo te imploro, Dios mío, por los muertos! 

Yo te imploro. Dios mío. 
por la rebelde humanidad que ignora 
la inspiración de tu mandato y llora 
en abandono espiritual y hastío. 

Por su propio universo, cruel, vacío... 
liviano puente que a tu reino llega... 

Yo te ruego por todo, 

y por el alma mía, flor de lodo, 

que en tu lumbre inmortal triste se ciega. 


[16) Esta composición ganó la "Flor Natural" y Primer Premio 
en los "Juegos Florales" celebrados en Paysandú el 21 de 
setiembre de 1922. Tres años antes, en un certamen similar 
organizado en Salto, en el Día de la Raza. Juan E. Fagetti 
obtuvo el 1er. premio en la categoría "Canto al Uruguay" bajo 
el seudónimo de "Alzaga". 


83 



HOMBRE 


Hombre: yo te diría que la vida no es mala. 

Que su Viento es tan suave como el roce de un ala... 

La vida es un divino Viento. ¿No has visto, acaso, 
como todo se exulta y florece a su paso? 

Desde la hora aquélla del génesis, su aliento 
sólo acierta a ofrecerte portento tras portento. 
Desde el otero riente al juncal armonioso 
puso la flor, el ave, la bestia, el musculoso 
ombú, el revelador cielo, un monarca: tú mismo. 

Tú bajaste, en invierno, a la selva cercana 
por los pétreos horcones y por la americana 
cumbrera de tu choza. La selva, bronca, aulló, 
y sus mejores dones gimiendo te cedió. 

Luego, como temblaban tus criaturas de frío, 
te dio el agua más pura de su más claro río, 
y ya de noche cuando almas y corazones, 
tiemblan, puso rubíes en los gauchos fogones. 

¿Te quejas? Y la vida te dio el lazo brioso 
con que el toro domeñas y el bagual tumultuoso. 
Te encrespó los vellones más blancos que la nieve 
para tejer el poncho que llevas cuando llueve, 

y te dio gracia inmensa la luz del pensamiento 

para que adivinases de Dios el alto asiento. 

Acuérdate: en las noches de esclavitud y dolo 
avivó tus amores, y con ello tan sólo, 
al par que una pirámide te erguiste, y de asombro, 
el yugo militante cayó en pesado escombro, 
y armando para siempre de libertad tu mano 
abatió la insolencia del último tirano. 


84 



jY te quejas! Tus ojos, en los campos natales. 

ven los ricos ganados y alto mar los trigales. 

Ciudades, más ciudades. Aldeas, tras aldeas. 

El barco peregrino. Las pardas chimeneas. 

El continuo bregar y el patriótico ejemplo 

de la escuela que te abre las puertas como un templo. 

Es que tú no escalaste todavía la cumbre 
que eternamente besa de Dios la clara lumbre. 
Está próxima a tí. A un trecho solamente. 
Siguiendo, paso a paso, del lado de tu frente. 

Es tan fácil llegar. Y ya en su cima augusta 
el Viento es más solemne y al débil sólo asusta 
su orquestación divina. 

jüh. la cumbre ensoñada! ¡Qué estupendo tu rol! 

Te dice en letras de oro sus amores el Sol. 
y el magnífico coro de yiajeros planetas 
ilumina las noches de tus dudas secretas. 

□ios está junto a tí. Te enseña su alfabeto 
y ya te sientes dueño del profundo secreto 
que maniata las iras, que suaviza tu mano 
cuando debes tenderla con un pan al hermano, 
cuando debes posarla sobre el blanco vellón, 
cuando veas a un ave. cuando tu corazón, 
a manera de un órgano de celeste armonía, 
sople el aire -sereno de su filosofía. 

¡No te quejes hermano! Qye sonar el Viento 
en tu cuerpo armonioso que es divino instrumento. 
Vámonos a la cumbre. En uno iremos dos, 
y verás como canta el buen Viento de Dios. 


85 



CEGUERA 


jAh!, divina ceguera 

de verlo todo sin probarnos nada. 

Así en la encrucijada 
última dé este mundo 
paciente ciego que cantase, triste. 
jCómo pesa el enigma! jCómo pesa! 

Y cómo todo su destino fragua 
desde el planeta errante que atraviesa 
la nunca hollada vía 

hasta el cosmos que busca enorme huesa 
en los abismos de la gota de agua. 

¡Cómo pesa el arcano anima mía! 

Y así, medroso pájaro, te ocultas 
ante el drama gigante; 

y si ayer, arrogante: 
simple, insolente, pérfido y tonante. 
todo lo fiabas a infeliz concepto 
hoy de sobrio dudar eres adepto. 

Canta, menuda hierba 
que un hilillo de luz curva y enerva, 
y. ya polvo que arrastra la ventisca, 
serás la blanca flor de la magnolia, 
el vellón casto de la vicuña arisca 
o el hilo tenso que cual arpa eolia^^^^ 
tañe el pastor mientras el hato trisca. 


86 



Vive hierba menuda 
a la orilla del lago de la duda 
que en el vidrial sereno de las ondas 
mueve Dios el secreto de sus rondas. 

El meridiano la alta selva viste 
con el jazmín y la azucena triste. 

La soledad, se ahonda: 

mudos, el cuerno cazador, la honda. 


(17) Original y antiquísimo instrumento griego, cuyas cuerdas 
eran pulsadas por una corriente de aire^ 


87 



CERREMOS LOS OJOS 


Cerremos los ojos... 

no miremos nada... 

tal vez este estado no sea sino una 

forma de la muerte. ¿Quién puede decirlo? 

Tal vez sea un tránsito fugaz a otra vida 

que luego ha de abrirse al encanto de. otra. 

Llorar o reír, 
más, siempre vivir. 

¿Acaso sabemos 

si el mañana cambiará su cuadro 

mostrándonos, rientes, sus montes lunares 

con sus selvas bárbaras 

y sus tumultuosos mares de cobalto? 

¿Quién puede decirte 

que el hombre mañana 

no pueda infiltrarnos el jugo de un árbol 

que nos dé una vida de piedra en los siglos? 

La vida esta ciega, 
mas, cabe vivirla 
Cerremos los ojos... 

¡Quién sabe! ¡Quién sabe. 

de una vida eterna 

no sea esta vida la secreta clave! 


€8 



YO NO SE 


Yo no sé adonde voy ni adonde oriento 
mis indóciles pasos...! 

A una muerte es posible. Al hosco abismo 
donde sólo veremos de una estrella 
el lejano temblor, como si un ojo 
fuera clavado milagrosamente. 

¿Por qué debo saber la maldecida 
estación terminal de aquesta vida? 

Acaso una violeta, flor del lodo... 

La sangre azul y rosa del gusano... 

Un fulgor de lucero a la distancia... 

Pero nada realmente 
inexorable y nada fatalmente, 
jüh, porvenir mentido! 

La negación en cada frágil cosa; 

y la felicidad es la mentira, 

que es la sombra celeste del ensueño. 

No, no sé adónde voy ni adónde oriento 
mis indóciles pasos. 

Sobre los fuertes hombros 

llevo un dolor que me ha tornado bueno. 

Y ni quiero saber dónde se oculta 

la razón de la vida. 

porque la vida es nada. 

jPobre de mi alma en el dolor nacida! 

¡Silueta fantasmal de algo maldito! ' 

¡Alga andariega de cantantes aguas 

en el viaje fluvial de la quimera 

que. eternamente, en su camino escribe 

la innegable amargura de la vida 

y el placer de sufrir villanamente! 


89 



EN EL TEMPLO 


Si es que pequé, también sufrí. El anhelo 
de bien me vino como dón del cielo 
tras la larga prueba, hasta que vi al felino 
al viajero, a la roca y al nogal, 
en la quietud pensante del camino 
poner un casto resplandor divino 
dulcemente inmortal, 
en todo y siempre igual. 


El lago tiene un ojo que solloza. 
Lágrimas la alta noche da a la rosa. 
Una tragedia es el vivir del astro. 


Quien pecó tanto hoy pone a penitencia 
en los claustros del mundo su demencia, 
y con sangre, de Dios señala el rastro. 


90 



DE NOCHE 


Cuando todos se van, alta la nocne. 
siento un vago rumor junto a la puerta... 
Es el viento que llora con la lluvia 
en la calle desierta. 


Estoy solo con Dios. Y ¡qué amargante 
es esta soledad que aroma un verso, 
cándido y simple como un interrogante 
arrojado a la faz del universo! 


Esta es la hora en que el silencio habla. 
La lluvia enhila lenta su alfabeto 
y se adivina el ruido de una tabla 
que dejase escapar un esqueleto. 


Mueve el viento la puerta. 

¡Ah!, el espanto dichoso, ¡si asomase 
el lindo rostro de la novia muerta 
y, acercándose, riente me besase 
como una flor de eternidad abierta! 


91 



SE VELA A UN MUERTO 


El zaguán y dos ventanas 
abren tres franjas de luz 
con las que pudiera hacerse 
triste, deleznable cruz. 

Este velorio en el pueblo 
es el último bastión 
de vida. A un paso del alba, 
lejos, suena una canción.. 

Las calles muertas de miedo. 
Dan las 2 y viene a ser 
con sus luces el velorio 
faro en el amanecer 
de antañón pueblo ilusorio. 

Quien va por la calle piensa 
en la fragante emoción 
de las chicas que sonríen 
ante el fúnebre cajón. 

Y allá, al doblar una esquina 
yendo hacia la madrugada 
el muerto nos dice; toma 
mi alma, y tenia, bien guardada. 


92 



A LAS 9 


Son las 9; este pueblo 
deja hablar al silencio. 

Es como un cementerio 
atestado de muertos. 

Como ahorcados, en todas las esquinas, 
los faroles sangrientos 
guiñan a los fantasmas 
que andan a paso recio. 

Oye, hermano: los perros... 
pobres hermanos nuestros 
que vigilan el curso de la Luna 
a través de los páramos del cielo. 

Ya no brilla una luz en las ventanas. 
Todos están durmiendo 
en sugestiva posición de muertos. 

Nadie pensó un minuto 
en Verlaine ni en sus versos. 

Este pueblo confiado 

deja hablar al silencio 

que lo une al poema de la Luna 


93 



con los faroles del mirar malevo. 

Este pueblo está muerto, 
y hasta extinguió sus lámparas de miedo. 
Todo está quieto. 

Ciego... 

¡Esta es la hora, hermanos...! 

Por las calles blanqueadas de misterio 
deshojemos los cantos vencedores. 
¿Recordáis la canción del otro invierno? 

La eternidad nos confundía a todos... 
Estaba Venus en su perihelio. 

Y eran más las estrellas de la noche 
que las rosas del linde carretero. 

Que nadie tenga en cruz los brazos, 
sobre el pbdomen repleto... 
que se asomen los muertos a la reja 
en la noche del pueblo... 

Y así. cuando los cantos 
mueran, allá a lo lejos 

se integrarán las almas de los vivos 
con las almas cautivas de los muertos, 
mientras el jazminero de los astros, 
piadoso, alumbra sobre el mundo nuestro. 


94 



MES DE MARIA INMACULADA 

(1) 


A Eugenio Maneiro. tipógrafo 
que compuso la edición 
primigenia de "Pueblo Chico" 

Las seis campanadas nos hallaban siempre 
en el novenario^isí del "Mes de María”... 

El altar en luces, lilas los vitrales, 
resonante el órgano por las naves pías. 

Del coro bajaban las voces angélicas 
cariciosas, plenas de alta armonía, 
por modo que oyéndoles mi alma taciturna 
volando con ellas del mundo se iba. 

Sí, “ora pro nobis’’”9^ voces de los cielos, 
con los ojos tristes y el alma en María, 
para que las almas hasta Dios se exalten 
en vuelo de alondras, como en esos días. 

Desde el atrio en sombras, por los soportales, 
mirábamos luego la ciudad, las rías, 
y en su dulce coro todo lo aromaban 
las dulces novenas del "Mes de María”. 


(18) Período de nueve días de oración que, se dedicaba a 
honrar a la Virgen María, durante el mes de diciembre. 

(19) Expresión del ritual eclesiástico latino, que equivale a 
“ruega por nosotros". 


95 



MES DE MARIA INMACULADA 

(III 

Mes de María Inmaculada 
en el pueblo del litoral 
cuando las penumbras decienden 
con lágrimas y luz estelar. 

El exterior ¡qué hostil!. Adentro, 
estremeciáse el órgano ya . 
y el coro alado nos ponía 
en el viaje a la eternidad. 

Ansias impresentidas sobre 
el alma, un ave sin almiar^°’. 

Villancicos del poblacho 
en noche de temporal... 

¡Cómo se nos iba el alma 
camino a la eternidad! 

La alforja del aventurero 
con dulce breviario y la 
pluma hiriente, enmohecida. 

Luego, la voz clerical 
hendía^ el coro y las luces 
parpadeaban al cantar. 

Villancicos a María 
en agreste catedral 
de un aldeón inadvertido... 

Tren leve a la eternidad 
por paralelas de rosas 
y estepas de más allá. 

Ella nunca se volvía 
desde el coro angelical. 


(20) Amontonamiento de las gavillas de un cereal, en pleno 
campo, al que también llamamos parva. Los granos expuestos 
a la intemperie hacen las delicias de aves y pájaros. 


96 



NOVENAS DE NAVIDAD 


A las novenas de Navidad 
fuimos los tristes de la ciudad. 

Daban las 8. cuando las luces 
enguirnaldaban santos y cruces, 
y de la torre se descolgaba 
la hora cual una celeste aldaba. 

Cincuenta damas y un hombre. Ardía 
el templo magno, y la armonía 
del alto coro se estremecía 
como en el dulce mes de María. 

Nunca tan castas las voces graves 
con las lejanas de niños suaves. 

Los altos muros, ojos de azor 
toda curiosa luz exterior. 

Lejos, la rúa. que al fin desvía, 
con almas llenas de hipocondría. 

De pronto el órgano su alma exaltó 
y el templo al canto se estremeció. 
Nunca un patético canto tan puro 
oyera el hombre. ¡Qué alta verdad! 

Luego, desde del atrio vi el río oscuro 
de la ciudad, 

frente a la fiesta del centro y luces 
en la novena de Navidad. 


97 



AL ALBA 


Cuando la voz medrosa de la torre, 
antes del alba, hacia las tres, me avisa, 
el alma del poeta corre y corre 
por tu ciudad, hermano, antes que borre 
la sombra fantasmal del que va a Misa. 

I 

Llega hasta tí. solícita: hacia todos 
ayudada del rayo de la Luna. 

El espíritu besa de tu madre, 
mece al niño con rosas en la cuna. 

La voluntad retempla de tu padre. 

Todas las almas besa, de una en una. 

El espíritu místico se expande 

cual cándida oración, de tí a los otros... 

Yo estoy en tí. Yo guío las chalupas^^i) 
de tus ensueños porque mi alma es grande, 
y sus pegasos son los leves potros 
que el orbe llevan si en soñar te ocupas. 

Pon a dormir el cuerpo: yo, en la calma 
nocturna, llevo mi visita a tu alma, 
inflexible, fatal, etárnamente... 

Porque a todas las almas de la Tierra 
paso un hilván divino, que se aferra 
a Dios, por el milagro de la frente, 
y a la mujer y a la inmortal simiente 
que ante la eternidad florecen guerra. 


(21) Pequeña nave de dos palos para desplegar sendas velas. 


98 



POBLANA 


Santifican el tiempo las buenas 
campanas del alba 
qué en la parda torre, 
y a la luz de una humosa candela, 
como alegres payasos, se mueven. 

Alba pura de todos los días... 

Van por las veredas del pueblo callado, 

como en un cuadro de sombras, ’ antiguo 

las sombras de siempre, camino a la iglesia. 

Llega juguetona la voz de los bronces 
de la guarnición. 

Voz evocadora de ensueños y lances. 

Diana de los fuertes que. nos sabe a gloria... 
y a santa alegría. 

¡Oh, vida! Al espíritu, ponle dos rémiges, 
olor de romero, runrún de roldana, 
y haz que copie mi boca ese canto 
que trasciende el muro frontero. 

Pues que expiro a las penas, yo quiero 
vivir de tus ansias, poblacho nativo. 

Que siempre tus gallos me llamen, y cuando 
el cascabeleo de la diligencia 
deshoje un adiós en la calle silente, 
y las sombras abrevien veredas, 
y haya himnos que lloren y rían, 
yo quiero, yo quiero que tú me despiertes 
con las buenas campanas del alba. 


99 



EL HOMBRE DE LOS OCIOS LIRICOS 


Dulce conformidad de la treintena... 
Rostro aniñado y bello, y un silbido 
rondador por las calles siempre solas. 

Tan poca cosa, y ¡qué feliz, Dios mío!' 

De gorra humilde; mujeriego siempre. 
Todo desgalichado, misterioso. 

Peleador sin rival, Trompo en la danza. 
Danza a la moda con el vals del cosmos. 

La vecindad augusta no le arredra 
de la nieve que abisma los collados. 

Nada de nada, al fin. O el premio sólo 
de una luz en^ el dombo ilimitado. 

Flor en la landa; canto entre las ocas. 

Paradojal en sumo grado: y sueña 

en la verdad más dulce: 

en la mala que peca... 

por amar demasiado algunos versos. 


100 



P0LICIALES(22) 

(Versos escandalosos] 
1930 


(22) Este llamativo título no aparece justificado por los poe- 
mas transcriptos. Poemas de este tipo. sqIo publicamos a 
■Judicial' que. a pesar del tema anecdótico, por su original 
factura literaria, condice con el tono de esta selección. 


1Q1 



JUDICIAL 


El coche celulaK23)^ qqi-i ambljopía^24] 

de fúnebre cajón:-channpán de luna: 
exprima una naranja, una aceituna 
la gran sed, fecundando la alquería, - 


que conduce a un poeta, se diría, 
por el tranquito de la yegua bruna 
a quien rezonga el conductor con una 
laxitud de romántica poesía. 

) 

El coche celular avanza, avanza... 
avanza, avanza, como una esperanza 
y en la cárcel local se hace cuadrado. 


Se busca al abigeo^^S) q raro asceta 
abierto el coche, y vese el juez chasqueado: 
que en el itinerario huyó el poeta. 


C23) Soneto de agudos hipérbatos y hermético significado, a 
menos que se sepa que el periodista puso en graves aprietos 
al poeta, quien debió enfrentar una orden de arresto. La 
intervención del Dr. Agustín Solari impidió su cumplimiento. 
[24} Mal ocular que afecta la potencia visual, disminuyéndola. 
(25j Es el que comete el delito de abigeato, o sea perpetra la 
sustracción de ganado, falta típica del ambiente rural. 


102 



SI ME COMPRENDES 


Hermano, tu que t.enes 
la luz para el viaje, 
llévame en tí; 
en mí fúndete. 

Pon tu cabeza sobr e mis hombros: 

engancha como dos escobas 

tus piernas a mi busto 

y échate a andar, 

químicamente, 

maquinalmente, 

paradojal. 


Vete a la danza 
de los romeros definitivos, 
sin Sol y sin Luna, 
tomándote de la maroma 
divinamente juglaresca 
que te enzarza el aire, 
ya sobre el precipicio. 


iQué alegría matinal! 
Hermano: ¡échate a andar! 


103 



TU 


Todo el dolor de la tierra 
sube, amigo, hasta tu rostro, 
como una luz de ultratumba, 
iluminándolo todo. 

Si sacudieses los brazos 
te desharías en polvo. 

Bajo tu máscara surge 
inconfundible, la de otro... 

Si me miras me amedrentas 
pues me traspasas cuatro ojos. 
Sí, no me mires... pareces 
escapado de un velorio. 

En la mano, una mazorca, 
enseña de vida y gozo: 
más, en la otra, el martillo 
que sella el cofre mortuorio. 
Mensajero indefinible: 
tú no eres tú: eres tú y otro. 

La tierra, toda la tierra 
se trashuma por tus ojos. 

Las pupilas, dos océanos: 
tu voz, huracán saudoso: 
y eí secreto de la Esfinge 
vela tu cuerpo canónigo. 

Tú no eres tú: eres la sombra 
de otro que me guiña. De otro. 



BUCEO 

en 

El aire todo se apretuja para 
moldear las líneas 
de los sepultureros, 
en la tarde de lluvia. 

¡Cómo veníais esa vez, 
cosecheros de tumbas, 
la azada al hombro! 

Bajo la rotonda 

os esperábamos, 

y vosotros, 

al hombro las azadas, 

os hacíais de bronce, con la lluvia. 

Bravos sepultureros: 

hermanos de la alondra: 

héroes, siempre en pie, 

atando la eternidad « 

con el valiente golpe de la azada. 

¿Qué importa que llueva 
por fuera y por dentro? 

Vosotros, siempre firmes, 
trágicos cazadores 
en selva de cipreses. 


ms 



BUCEO 


(in 


En el Buceo, de noche, 
se asoman al mar los muertos. 

El que no trisque confianza 
que encienda una luna. Es cierto. 
Y si los muertos se asoman, 
de noche, ál mar comunero, 
es porque tañen aldaba 
modistas y zapateros. 


Son las deudas planetarias: 
los deudos ¿por qué pusieron 
al difunto ropa nueva, 
zapatos y traje negro? 


Quien siegue una luna, vaya 
por los fondos del Buceo. 

Hay quien pesca para afuera 
hay quien pesca para adentro. 


106 



TIERRA. TIERRUCA. 


La madrugada 

desde la sombra 

acertó a concretarse 

en la última máscara: un pierrot. 

Loco de la danza celeste ...! 

Sólo la miel de la promesa 
teníale en pie. 

Halló su cruz 
en la reja de la noche 
por donde llegaban los hilos 
de la iluminación divina, 
a través de leves cristales. 

Ultima máscara 

cuando se concretó la madrugada 
como una flor de la Divinidad. 

¿En qué constelaciones 
visitarás el corso 

siempre que batan marcha fúnebre 
los parches de otros carnavales? 


107 



El pierrot ha caído. 

Hizo monedas de sus cascabeles. 
¡Tanta ilusión en él pusimos! ¡Tanta! 
y vino el médico 

de las asentaderas coruscantes 
y los párpados fofos, 
de tanta sabiduría, 
con sus pergaminos 
bajo las axilas barbadas. 

El médico habló y dijo: la ciencia 
ha dicho la última palabra. 

Se abrió cancha en las sombras 
con sus yeguas magníficas el alba, 
y las monjitas de nevadas cofias 
van procesionalmente 
tras la camilla de Arturo 
a levantar un catafalco 
en la Cruz del Sur. 


108 



SONETO 


Montado en una constelación, 
así, pareces el antropoide 
cabe un pingo de mar. 

No un jinete 
sino el camelote 

que enciende la farola de una flor 
sobre el aceite móvil. 

Poeta: el soneto 
es un féretro. 

El olor del muerto 
anda en torno nuestro, 
contagioso, infecto. 

Yo pagaré el entierro 
y hasta cien gimoteros, 
pues nadie de sus deudos 
querrá perder un céntimo, 
como heredero, 
en hipotecas 
y en alquiler de templos. 

No al cementerio, 
sino a un lazareto, 
para que el océano, 
el ' viento 
y los cuervos 

le echen una palada de plata 
y el pésame a los deudos. 


109 



A DANZAR 


No ha sooado la 1 . . . 

Es la hora oportuna... 

Dancemos, rondadores 

a la • luz de la Luna, 

alados como en una 

fiesta de trágicos enterradores. 

Tras el pinar, la Luna 
asómase como una 
colegiala inoportuna. 

Dancemos, rondadores 
deshojando las flores 
de todos los alcores. 

La Tierra anda de prisa 
igual que una nodriza 
luego de oir su Misa. 

Duerme el pueblo. A danzar. 

La Luna osó colgar 
sus velos del pinar. 


110 



¡Danzar! ¡A qué el misterio 
si tiene el hombre serio 
a un paso el cementerio! 

¡Danzar, danzar, danzar! 
También baila al azar 
la Tierra sin cansar. 

Riamos del fastidio, 
pariente del suicidio. 

Más vale este subsidio 
de la alegría impar. 
¡Danzar, danzar, danzar! 

La hora es oportuna. 

¿No veis como la Luna 
también salió a bailar! 


1 11 



CAMPO DE ETERNIDAD 


Trigales de oro!... 
en plena mocedad, 
luego de jugar al subibaja 
con el aire ejidal. 

Trigales, en segunda juventud: 
friso cárdeno del horizonte: 
pasó el albañil del pincel de caña, 
sin ser visto. 

Empujándose hacia el vial, 
llevan al hilo. 

los muchachos de la escuela 
rural, 

do la maestra de enguindados ojos 
recibe el ramo de flores 
matinal. > 

Trigales en sazón: 
pasará el hombre de la hoz, 
trágico, midiendo la Luna. 

Trigos casi difuntos 
en catafalco de amapolas; 
todos aguardan pan. 

Nadie la hornada de la Eternidad. 


112 



PIROPOS A BUENOS AIRES 
(Poemas uruguayos) 
1943 


113 



MONSERRAT 


Como en breve esta sangre 
dajará de trotar 
por las ténebres rutas 
de la red corporal, 

hábito de estameña'^S) 

brújula en el bordón‘27)_ 
voltearé las ciudades 
predicando el amor, 

anclarás junto a Cristo 
sangre de mocedad. 

Si dolor es la vida 
¿por qué sólo cantar? 

Quede para ambiciosos 
el laurel y el festín. 

Quien no se purifica 
no merece vivir. 

Limpiarás el menaje 
de Francisco de Asís: 
sus>babuchos que llevan 
barbas de ocre maíz. 

Dejarás a las aves 
su: celeste cantar, 
sin que hiera tu bala 
de apetito bestial. 

Los hermanos menores 
han de hacerte feliz: 
menos daño ocasiones 
para más bien vivir. 

Menos flores magulles, 
será para tu bien. 


114 



que oxigenan el pecho 
y te coronan rey. 

La turquesa del sapo, 
joya en medio del vial, 
te hace meteorólogo 
con el grillo locuaz. 

¿Por qué no han de quedarse 
con la ayuda de Dios 
y de tu cariñito 
en la ronda de amor? 

Un buen día. viviendo 
lejos ya del maguey^^B) 
entre el heno y la chilca 
y la alfalfa, has de ver, 

en la curva más bella 
que del cielo .salió,, 
inclinarse al labriego 
para escuchar a Dios. 

Y dirás: es la gloria 
de la vida rural, 
ruedo de los milagros 
en tanta soledad. 


(26) Es una tela sencilla como conviene al hábito de un monje. 

(27) Bastón más alto que el hombre rematado en punta de 
hierro. 

(28) Nombre de varias especies vegetales de las que se 
obtienen fibras textiles y también se destilan alcoholes. 


115 



BALBANERA 


A JUAN B. SPERONl 


Si nada nos oye 
de la creación 
¿a qué los suspiros 
y el canto pastor? 

Si todo responde 
con silencio a nos, 

¿el desosiego, 
a qué, y la canción? 

Si los más vecinos 
al eco de Oios 
son mudos al eco, 

¿por qué canto y flor 

e ideal de belleza, 
doctrina de amor, 
buscar la confianza 
de todo en un són 

) 

que nadie precisa 
y a quién es azor 
el alma latente 
de la creación? 

¿Por qué el polvo siempre 
y el silencio. Dios, 
y esta lamparita 
de mi corazón 

ardiendo en la noche? 
Mísero pastor 
que trashuma estrellas 
por prados de Dios. 


116 



SUIPACHA 


Vuestro tesorito 
no lo jugaré, 
pálidos viandantes 
del camino fiel 

Coralitos puros, 
labios de mujer, 
lumbre los luceros 
a sus ojos den. 

Principescas manos, 
diamelas tal vez; 
la cripta del seno; 
levedad del pie. 

Todo el tesorito 
que quise vencer, 
cartas hacen versos, 
yo me perderé. 

Los ojos al frente. 
Nunca los abráis 
que si las estrellas 
os llegan a ver 

ese tesorito 
que cuidáis tan bien 
a una sola carta 
podríais perder. 

¡Pobre noviecita! 

¿Y el novio burgués? 
No; yo no os envidio 
gajos de laurel. 

Flores de la cerca, 
cánticos de un tren, 
dicha del hogar, 
eco mío y fiel. 



SANTO DOMINGO 


No es que sea breve 
la vida del sér, 
romero del prado 
celeste, que ves 

efímero al ojo 
paquidermo, infiel. 

Que la flor amustie 
y el mar, a su vez, 

trastrueque las formas 
y acabe en rabel^^sj 
de su caracola 
la armonía rey. 

No es que la frescura 
termine en vejez, 
la danza en velorio. 

Es más, bien se ve. 

Es que el siglo un día 
galante sólo es, 
y todo a su paso 
forma de papel 


118 



obtenida sobre 
la grandeza de El, 
y que desdibujan 
hambre, frío y sed. 

No es lo que tú piensas... 
árbol, roca, sér... 

Es la nueva forma lo 
lo que hace tremer. 

Lo que nadie mira: 
lo que nadie ve... 

Lo que está más lejos 
de ésta de. papel. 


C29) Se llama así a un juguete musical consistente en una 

caña y una^ cuerda, bordón o bordona. Terminar enVabel en 

este caso sería transformar la armonía en jarana musical. 


119 



CANTAN LOS SALVACIGNISTASÍ30) 


Recogí en Lacroze^^ii 

fúnebre lección 
cuando el coro místico 
en celeste dio. 
bajo humilde gorra 
y almirante voz. 

Chacarita oíales 
ya sin el gorrión 
y la joyería 

difunta del Sol. , 

Las luces remaban 
a favor de Dios. 

Diez tontos reían; 
la ciudad, en flor: 
me daba vergüenza, 
conmovido, al no 
conseguir ser verso 
de aquella canción. 

Bravura celeste... 

Penúltima voz 
5le los marineros 
con ojos de azor, 
frente a la borrasca 
del mar. sin timón. 

Triste, Buenos Aires 
oyó la canción 
con piedad angélica. 

Judas era yo. 

C30) Asi son conocidos religiosos del llamado "Ejército de 
Salvación". Predican en plazas y calles, v cantan en coro. 

(31) Estación del "subte" y conocido barrio porteño donde se 
ubica el cementerio de "La Chacarita". 


120 



INMORTAL 


Hotel Internacional 
en Méjico^32\ pieza 15... 

Ya solo, puse mi esguince 
en el lacustre cristal, 
y más pobre que Beethoven, 
rico y joven. 

Volvía cada seis meses 
el ave de almiar lejano 
con las perlas del manzano, 
el alcornoque y las mieses. 
La pieza 15: el cristal 
siempre igual. 

Con los fantasmas de Momo 
retornaba al palomar, 
cual otros años, y al dar 
en el espejo mi cromo 
iba a la forma primera 
y en su espera. 

Así como ésta, esencial, 
en otro mundo inmortal. 


121 



Una noche, la clownesa, 
domingo de Carnaval, 
vínose a la 15. y mal 
me abrazó me dijo: ¡ay!, di: ¿ésa 
es tu sombra, en el espejo? 

No eres viejo. 

Del subconciente venía 
la de quince años atrás. 

Era el otro, en forma más 
delicuescente. Tenía 
la lágrima de Frank Brown^^^^ 
y era un clown. 


C32} Méjico, con . como en el nomenclátor porteño. 

(33) Famoso payaso, muy conocido en escenarios del Río de 
la Plata, donde actuó a principios del siglo y se hizo popular. 


122 



PASAJE MARIA ALICIA DOMINGUEZ 


La vida es buena: sin embargo, amustia 
su excelsitud, el mundo de la angustia. 

Más allá, más allá dicen los nautas 

de donde posan tus retinas cautas, 
está el país do eternamente suena 
el cantar de otra vida, en la serena 
romería del lirio y la azucena, 
de los sistros y flautas, 
y la mujer, que es la canción más buena. 

Y si atrás dejas los collados, hallas . 
las ciudades sin fin y otras aldeas, 
que son dolientes teas 

en la noche de duelo y de batallas. 

Cumbre tras cumbre y. ¡ay!, siempre lo mismo: 

la alucinante sombra del abismo 

donde tu alma, acaso, se proyecta 

como una luz en la corriente de agua. 

consoladora y dulcemente recta. 

hacia el misterio, que es de Dios la fragua. 

Y ya. aquí, nada queda 

sino seguir por la única vereda 

que lleva riente a El. 

como la escala tímida de seda 

el galante doncel 

que aventura el rondel 

en la noche de Luna con reseda. 

Mas. no obstante, oye. amustia, 
por sobre todo, el mundo de la angustia, 
que es anhelo de andar, incontenible, 
hacia un puerto posible. ¡Si posible! 


123 



PROCESION OE CALLE CARMEN 


Seamos todo lo humilde 

que se pueda y así santifiquemos 

la vida que vendremos 

otra vez a vivir 

apenas acertemos a morir. 

Lo más bello es humilde; jazmín, rosa. 
Zorzal, gorrión. El junco, el hilo de agua; 
la bigornia y el oro donde fragua 
el martillo diadema primorosa. 

Hasta la bestia que en metal se calza 
ciñe forma de Luna y a ella se alza. 

La torre es siempre humilde, 
aunque ambiciosa el esquilón le tilde. 

Pátina y golondrina. El mismo pueblo, 
donde a mis anchas con rimas me amueb'lb, 
se cilicia con musgo provinciano, 
y el aire de cristal me ama en hermano. 

Vigilante, diría, de alpargatas, 
novia la Luna por el vial suntuoso. 

La muerte que tú acatas 

por la humildad se santifica y deja 

toda ambición entre espadaña'^^’ y reja. 

Hacerse humilde. Humilde, suavemente. 

hasta besar la tierra con la frente. 

Eternizarse en estameña y aire 

con celeste donaire; 

poner en la pupila del anfibio 

del propio humilde insecto. 

el perfil claro y recto 

de un sol primaveral, fugaz y tibio. 

Hacerse humilde, hasta llegar a Dios, 
que El ya se vino por el alma a nos. 

(34) Hierba tifácea de tallo largo como el junco. 


124 



GORRION OE PLAZA LIBERTAD 


Hijo de Dios, en la celeste curva 
de los espacios infinitos, puso 
esta avecica su gorgear confuso, 
que el ánima conturba. 

Mástil de eternidad en tableteo 
constante con las voces subterráneas. 

efundidas con lógica sin clave 
para nosotros. Timbre al más allá. 

Gorrión de plaza; funcionario en trance 
de comunicaciones imprevistas. 

Nació con el insecto: en leves plumas 
cuenta sus días de gracioso viaje. 

De él a la flor y al andariego autillo^^^^ 
se acuna el tiempo de la primer onda 
a la postrera del riachuelo, y juntos 
hacen el pentagrama de ultratumba. 

Vela un alma de azules equinoccios 
por ese plúmbeo broche de telégrafo, 
despachando este augurio; 
del maestro te salves; de la honda 
criminalmente colegiala, amigo, 
lleves chistera, frac o brial'^®’ espúreo. 


(35) Ave nocturna y rapaz, desconocida en nuestro país, por 
lo menos con ese nombre, pero que es parecida a la lechuza. 

(36) Rica tela para la confección de la vestimenta femenina. 


125 



RECOLETA 


Yo vengo a hablar en nombre de la muerte. 
Quien su cosecha sideral no advierte 
perderá fruto cierto, 
y hallará que la vida es un desierto, 
al pasar de la vida hacia la muerte. 

La muerte, puesto un pie en el infinito. 

a nuestra alcoba llama quedamente 

con una voz que es jubiloso grito, 

y eñ la marchita frente 

deja de ignara gente, 

por la Divinidad su sello escrito 

Cerrar los ojos es abrir el seso 
a la otra vida. A la inmediata, a aquélla 
que precede a otras miles, y es por eso 
que Oama Muerte al conceder su beso 
da la esperanza, que es timón y estrella 
en el luengo miraje de su huella. 

Cerrar los ojos al sepulcro abierto 
frente a la inmensidad, punteada de astros, 
es ver la procesión que guía a un muerto 
por ruta prieta de auditorio yerto, 
inverosímil, impalpable, cierto!; 
y es, jayi seguir sus inmortales rastros. 

Muerte no es muerte. Es transición y huella 
de la verdad, que es la más pura estrella. 


126 



DOMINGO 


I 


Ya la aljaba celeste distendía 
su arco lujoso y era flecha en blanco, 
e iba yo por Balcarce cojitranco, 
hacia donde tampoco lo sabía. 

De pronto, texto de filosofía, 
luto en el aldabón. ¿Será Lanfranco, 
mi antiguo Jefe? Un hombre manco, 
guarnición de la trágica Etiopía. 

Vi como el hormiguear de la escalera 
puso luego el cadáver en la acera, 
en la suposición de que era un hombre. 

Puertas, ventanas, guiaron el entierro; 
mis ojos dieron sal, a nadie asombre, 
e iba cuidando a todos como un perro. 


En el alcoholadero de la fonda 
dolíme luego de no haber estado 
junto al extinto, de velada, y dado 
pésame a quien doliente corresponda. 

Muchachas lindas con el seno en onda, 
y honda también. Marineritas. Hado de 
de quien trasunta por enjambre alado. 
Pude hacerme de amigos en la ronda. 


127 



Nada dijo la prensa. Mas, no obstante, 
se me ocurrió que era un señor de guante, 
enlevitado, serio, de chistera... 

¿Un escritor? ¡Si pude ser su amigo! 

El más bueno tal vez. Y fue un castigo: 
se ausentó sin saber de mí siquiera. 


iil 


Y sí nunca le vi, ¿por qué mi huella 
sigue? A mi) mesa del café, sentado, 
lívida estatua, escucha endemoniado, 
como venido de remota estrella. 

¡Qué raro eres! me dice Te querella 

tonta inquietud de penetrar mí estado. 
Nadie pesó mi fúnebre. Obcecado 
de alma, me viste, y me ataste a ella. 

Y en soledad de la parroquia ahíta 
con ginebra y limón, dos en la cita; 
sobre la mesa el lápiz, una taba. 

Y fue lo más natural que el mozo, luego, 
té me sirviera a mí, y al otro fuego, 
pues no bebía al cirio que fumaba. 


128 



SAN RAMON 
[Versos de su parroquia 
y de su río) 

1945 



TORRES 


Los parroquiales 
a San Ramón'^^’. 
con San Benito 
de protector 
dicen fundiendo 
la onza del sol; 
din... dan... 
din... dan... 

En las veredas 
del pueblo azul 
danzan los niños, 
danzan los tú. 
sin percatarse 
de que en el Sud 
danzan fantasmas 
de ocre capuz. 

Ya sin mayúscula, 
la parroquial 
las casas niñas 
pone a danzar 
con el recado 
del din, don, dan... 

Algún fantasma 
prende el farol 
de nuestra esquina 
con una flor 
que arde en la mesa 
y en la canción. 

Gallo de bronce 
crepuscular, 
danza el contorno 
son parroquial 
y en la levita 
que viene y va 
el municipio 
luce un fanal. 


130 



Círculo en círculos, 
unos, aquí. 

Si hacen ballestas 
pocos allá. 

Ve la locura 
del pobre pan 
que dora y pule 
la humanidad, 
loca incurable 
por perdurar. 

Cátedra dulce 
cobra el gorrión 
con nuestra lámpara 
del corredor. 

Cantan en clase 
jazmín y col, 
ojos dé grillo, 
pimiento en do. 
y Luna huérfana 
de dominó. 

Misa del alba, 
la Eternidad 
con dindines 
alumbrará 
piadosamente. 

una vez más, » n 

guardada en hostia 

de su candeal, 

y al primer vuelo 

del palomar 

todo en un círculo 

para ti habrá. 

(37) Iglesia de San Ramón, ubicada en la zona portuaria 
sanducera. Dice Miguel Angel Pías que comenzó a construirse 
como capilla en 1 875, ya que así consta, expresamente, en el 
"Acta N° 1 " que refiere a la llegada al solar de la Congrega- 
ción Salesiana. (En diario "El Telégrafo", 6/3/983). 


131 



EL ADIOS 


Cuando un día te deshojes 
en íntimo, mudo adiós, 
escucharán, suspirando, 
las torres de San Ramón. 

Serás ancla, mas la nave 
cortará el cable del Sol, 
y se alargarán llorando 
las torres de San Ramón 

Cuesta arriba, ¡ay!, cuesta arriba. 
¡Siempre por tu Calle RealK^Sí 
La matriz de las parroquias 
grave te despedirá: 

mas viéndote ir para siempre 
se esconderán de dolor, 
llorando a que no les veas, 
las torres de San Ramón. 


(38) Calle Real, se llamaba a la vía central en las viejas 
poblaciones coloniales. 


132 



DICE LA FLOR 


La vida es sólo espera 
del premio de la muerte. 

Toda una muchedumbre de insensatos 
lo ignorará. La tierra lo comprende. 

Ella que atrapa el pan de cada día 
gracias a nos. Y que magholia vuélvese 
para llorar, en condición de barca, 
almirantazgo y provisorio su Este. 

Honda la vida, la mujer y todo 
lo que arabesca tu ilusión demente. 

¡Ah, si la humanidad curara un día! 
Curar no fuera menos .que la muerte. 

Sin el odio civil, trompo de guerra, 
tripulación borrada, incierto el Este, 
viviría en la espera y en la víspera 
de la flor que perfuma y no zahiere. 

¡Qué lindo el camposanto sanducero! 
Con jaramago y cal en las paredes. 
Lluvia dominical hace en la tarde 
las mariposas tétricas de aceite. 

Y su profunda faz, ciprés y mármol, 
enjoyada en la idea de una especie 
que no fundase idiomas, 
ni geografías rojas conociese. 


133 



FLOR UNICA 


Polen del 1. Dime: ¿quién te expande 
en selva iluminada de infinito? 

El primer eslabón es una estrella; 
peldaño en uno, el rayo primigenio 
del pobre Sol, del buen amigo Sol. 

Polen que va a la choza y al palacio, 
hijos de viga mandataria en 1; 
desde la muchedumbre 
de lágrimas. Tú, solo, 
de pupila incambiada, vas al cuenco 
para encender el ascua curiosa 
que, con saeta de fuego inmortal, 
la pandorgaí39^ del astro clava al cielo. 

Flor primera, sin alba y sin poniente; 
salen de tí tanto perfume y polen 
que por ser acatada te desvives 
en lirio, roca y tanto huir que en suma 
el hombre pára de contar, apenas 
cuando retorna a tu unidad, ignaro. 

(393 Dícese, también, de las “cometas’' armadas con ligeras 
cañas y papel Que, cautives por un hilo, se -las hace volar 
con los primeros vientos de la Primavera. 


134 



EL GENERAL RIVERA 


Rivera estuvo en Paysandú. Ya nunca 
se borrará su sombra en el paisaje. 
Integramos su escolta los cadetes 
de las ‘'patriadas"f40). ¡Qué clarines hinchan 
para esparcir sus códigos, el trébol, 
las margaritas y la flor del sapo! 

Hemos de hallar tus huellas, calle a calle, 
gallardo general, bello y valiente. 

¿Cómo ha podido contenerse en clima 
de flor, pared de adobe y ancho río, 
precisamente, el General Rivera? 

Quiero besar las ruinas si le evocan. 

Por el 40 dominó de noche. 

Mi superior, te veo 

juntando rosas de candil, en bruja 

ronda por los tugurios de la época. 

iCómo te escapas del silencio! Acaso 
tienes la noche del antiguo río 
para redar las luces de la barca; 
granito en Bella Vista^^''^ de manera 
que tu flete y tu escolta simulasen 
ánimas guardadoras, hechos cumbre. 

¡Ah, danos de alta. General! ¡Qué hermosas 
las correrías de tu sueño patrio! 


135 



Yo montaré la guardia del elogio 
y haré cautivos entre bronce y palmas. 
Yo quiero ser el último 
para cobrarme sólo en tu sonrisa. 

¿Chapicuy, Queguay Chico, 

Guaviyú?í^2) ¡Nq es posible! ¿Cómo 
pudo contenerte el paisaje? Te desborda 
todavía. ¿En qué rumbo y en qué piedra 
yo te encontrara? Besaré tu polvo 
figura aérea, si existieses y oyes, 
porque para mí serás el aire, 
la flor del polvo, el polvo del terruño. 

Héroe del potro lúcido por hierbas 
de amanecida joya, que hace zaino 
la clarinada ^de oriental trompeta: 
tuya es la eterna hectárea mal medida. 


(40) O sea. sangrientas luchas que tiñeron durante casi un 
siglo el suelo oriental, y que enfrentaron a los adversarios 
políticos tradicionales hasta el año 1904, en que se hizo la 
paz no interrumpida hasta ahora, entre los dos grandes par- 
tidos 

(41) Terreno alto y calizo de la ciudad que. en la imaginación 
del poeta, oficia de basamento granítico a la estatua del Gral. 
Rivera "hecho cumbre" con su flete v su escolta. 

(42) Lugares geográficos del departamento transitados por 
las huestes del popular caudillo oriental. Hoy, el más conocido 
de estos es Guaviyú, por sus fuentes de aguas termales. 


136 



CAPITAN GASPAR COLMAN 


El Este ¡cuándo no! era el Este puro, 

llama en el corazón. Capitanía 
en el instante trágico y oscuro 
de Paysandú invadido. En cada isla 
pone Dios la medalla invencionera 
sobre Entre Ríos, que en piedad legisla. 

Es Ventura Rodríguez^^^^ quien escucha 
el clamor asediado. El Sol, el Este 
y el corazón del Capitán Colmán^44) 

La plaza está sin víveres. La tregua 
pinta el azufre del cañón. Entonces, 
sobre la Cruz de la Misióní'^^) prevista 
al holocausto van el buey, la yegua, 
porque el infierno está en aquella legua 
de la Defensa trágica, a la vista. 

Piensa Coimán que el cándido ternero 


137 



se asocia al gran destino. Da la vida 
con el postrer tesoro del “pulpero ”(46). 

El Paysandú soporta la Cuaresma 

con la flor de la gloria prometida 

mientras la peste sus patriotas diezma: 

danzan las torres, vibra el Genera|(47)_ 

y el Este, siempre mágico, piadoso, 

lustra los tres galones capitanes 

del bravo sanducero 

que saluda a los trágicos titanes, 

muertos resucitados en el foso, 

en el cantón, bandera, 

cual si ser sanducero acaso fuera 

ser como Dios, sonriente y generoso. 

) 

C43) Coronel, cuyo nombre verdadero es Buenaventura Ciríaco 
Rodríguez. Según Augusto I. Schuikin (Historia de Paysandú - 
Diccionario biográfico, pág. 2603, peleó con Garibáidi en San 
Antonio en 1846. 

(44) Militar, baqueano y rastreador integró las fuerzas tioris- 
tas” que sitiaron a Paysandú en 1864. Schuikin en su "His- 
toria de Paysandú" dice que. a pesar de ello, permitió a los 
sitiados reabastecerse, de carne al amparo de la noche. 

(45) La "Cruz de la misión" puede ser la que aun se halla al 
margen de los accesos de la Ruta 3 a la ciudad. El necho de 
que se diga "Cruz prevista" podría servir para indicar el lugar 
geográfico aunque la cruz fuera instalada mucho después. 

(46) Nombre que se da en campaña al almacenero que provee 
al hombre de campo de sus vituallas y que incluso es des- 
pachante de bebidas. 

(47) Se trata del Gral. Leandro Gómez, héroe y mártir de 
Pavsandú. 


138 



FANTASMAS DEL "SITIO "MBl 


Así ha de ser en todas 
partes, de día y de noche, 
patrullando las barras 
de oscuros callejones; 
heráldica de abrojos, 
responso de aves ocres 
exaltado de ríos 
y tuertos invasores. 

Cuando la muerte acuna 
la velada de entonces, 
y cabecean ' para 
mí y los sabios halcones, 
con canción de silencio 
las intuitivas torres,- 
y el Uruguay se pasa 
para verle en el trote 
de su pingo de sombra; 
y le corona de flores, 
y el barco inglés le vicha 
con rápidos faroles, 
Paysandú se hace historia 
con blanco en los renglones, 
porque pasa en su escolta 
Leandro Gómez. 

Yo la veo de día, 
yo la veo de noche; 
caballería en verso, 
verso en fúnebre coche, 
embandera las calles 
trágicas. Las dos torres 


139 



hoy se han multiplicado 
como índices insomnes, 
y van blancos y rojos, 
poniendo fantasmones 
patíbulos, los puentes, 
tumulares faroles, 
en la noche imponente 
porque en su capa, al trote, 
mudo, como la gloria, 
triste, como los bronces, 
pasa revista al cerco 
Leandro Gómez. 



Ruinas, y una torre decapitada, después del bombardeo 


(48) Los “sitios" de Paysandú fueron tres: el de 30/9/811. 
que defendió el patriota Francisco Bicudo contra el lusitano 
Bentos Manuel Ribeiro: el segundo puesto por el General 

Rivera el 26/12/846, y el último prolongado y sangriento — 

cuando sucumbió Leandro Gómez ante la coalición de Flores y 
las fuerzas marítimas imperiales del Brasil. 


140 


CRUZ 


Sobre Monte Caseros y Florida^'^^^ 
abre en flor el milagro de la cruz 
y en liquen de oro. occidental y lirio, 
cabe retablo azul, 
abren cándidamente los alados 
índices de Jesús. 

De allí llega el mensaje 
subterráneo de ayer, por mí. por tus 
alas de eternidad, como las otras 
que perfuman las vidas y el bambú. 

Viene de la raíz. Es el alerta 
del Cantón de Paredes. Paysandú 
bajo las bombas, sin señal ni origen, 
y los muertos dormidos en la cruz. 

Son siete campanadas 

que San Ramón enciende en el azul. 

Su dulce río. caminante a ciegas. 

asustóse al milagro que ni tú 

ni yo avizoran. Cae a la corriente, 

transfigurada en ave hecha de luz, 

la imagen de sus torres ' 

reproducida en cien trillones u 

dan a las olas dos alas que usa 

la peregrina imagen de Jesús. 

Donde el día despide la parroquia. 

Monte Caseros y Florida, tú 
verás el recuadrito de la riada 
y un momento en tu vida, sólo en un 
lúcido trance, puedes redondearlo 
en tu universo y hostia de oro y luz. 

Í493 La intersección de Monte Caseros y Florida fue el punto 
neurálgico de la tercera defensa de Paysandú. Allí, en el 
"Cantón de Paredes", estaba instalada la Comandancia Mi- 
litar. 141 



SEÑOR CONDE 


¡Ah!, Monsieur Lautréamontí50)_ préstame las dos zancaí 
para crear la noche con que haré los fantasmas. 
Pusiera a tu solapa lunar aguamarina. 

Cetrara ese bastón en las porturarias vías 
y por el lente altivo del sombrero de copa 
atrapara algún astro con que fundar tu historia. 

No viste este río y sí el trágico Sena, 
y ahora te convoco a una noche de pesca 
para que así se asusten de tu cara de perro 
trasnochadores de álbumes y de velorios tétricos. 
Cuando irrumpas fior calle Colonia no te austes 
de un cortejo. ¡Qh! tu cara de perro entre lás luces....! 
Me darás junto al muelle la dádiva de un tú, 
y así podré mentirme que eres de Paysandú. 

¡Ah!, poeta magnífico de la cara de perro 
en hotel parisino, hosco cual cementerio: 
ve que arde tu infernillo como entonces su rosa 
en esta noche hirviente de astrales mariposas. 

Si contigo me vieran acaso se asustaran 
tañendo por sí solos llamadores del alba 
de modo que hecho incienso en tu condado astral 
pudiera retornarse intacto a mi ciudad. 


142 



Dime: ¿en París tocaste, hecho de madrugada, 
los llamadores de las puertas por el alba? 

Tú heredaste la fea costumbre de la aldaba 
que se expresa en idioma de algunas fincas malas, 
ya que a tu edad dejaste escapar las alonaras 
huérfanas en amor a purísimas rosas. 

Te moriste tan joven dejando el infernillo 
para siempre. La araña que remonta tus libros 
y la percha, ese raro adminículo que abre 
paréntesis al alma que transigir no sabe. 

El día que moriste yo me hubiera quedado 
la guadaña de plata que cosechó tu cuarto 
recogiendo los fósforos de madera, hasta hacerte 
monumento con todas las barajas que hubiere, 
llorando hasta cobrarme la honra de tu presencia, 
alumbrándome a gas como un gato cualquiera. 

Tú no puedes negarme que en el hotel trampeado' ^ 
al menos persistiera la figura de un gato. 


(50) Isidora Luciano Ducasse, usaba el titulo inventado de 
Conde de Lautréamont, y se llamaba a sí mismo el "monte- 
videano ”. pues si bien produjo toda su obra en idioma francés, 
había nacido en esta ciudad, hijo del Canciller de la Legación 
francesa, en 1846. Hay comentaristas uruguayos que han 
visto en Fagetti una réplica del alma atormentada del poeta 
franco-uruguayo. 


143 



CARTA DESDE EXTRAMUROS 
DE LA REALIDAD RISUEÑA 


Con zapatitos de coral y plata 

mueven su baile el pájaro y la acacia. 

Dicen que es de diamante 

la púa femenina del tomate, 

con sus constelaciones de alba y rosa. 


Amaneciendo danza la raposa 
sobre la usina mágica del gallo 
y un vigilante de linterna: el gato. 

¡Siempre el gato! Es fatal. El gato, el hombre, 
juntos de ronda por los corredores. 


La vid es trompo y cascabel que trina 
como la perla riente de la canilla. 

Con el vuelo nupcial de los azahares 
embridarán las novias sus galanes. 


Fantasma de crepúsculos, el piano 
había en una pata ya danzado, 
mientras nos fuimos por el juez y el cura. 
Y bailaron los cuadros en patrulla 
el vals de la mudez, y el pensamiento 
y la sala siguió sus movimientos. 


144 



COMO SIEMPRE 


Yo pasaré sobre las horas malvas 
cuando charle el rosal de madrugada, 
descubriendo tu piano en leve plata, 
calavera de túnica y de alma. 

Tan claro lo veré, sin una lágrima, 
que al estuchar la esquina mis espaldas 
encubriérame un musgo negro de alas. 

Sobre las 2 del meridiano rosa 
rosas desparramaras: mariposas 
de pétalos fugaces en la boca 
dolida de marfil. Que luto y honra 
sabes, teje la túnica imperiosa 
de aquel fantasma. Tú serás la gloria 
del vals antiguo. Yo veré la boca 
de refulgente detellada ilógica. 

Té sabrás en el leche, y flor de aljaba, 
fugitiva de luz y amor sonámbula, 
de túnica, en un cirio de butaca, 
sobre el rosal de nuestras horas malvas, 
yo no sabría si resucitada, 
inaccesible lirio de las sábanas 
con el piano del alma. 

Te lo dirá la Luna 

cada noche estival que te perfuma. 

La población de los retratos que hube 
de ajusticiar, temiendo que me acusen, 
y que asoman al balcón por verme 
tañer un lápiz de cristal sin verle. 

Los que me tironean de la almohada 
en su visita de relojes malvas 
y que pasan las páginas del libro, 
cuando aun de leerlas no he concluido: 
amapolas de semioscuridad 
que andan la casa y cierran el portal. 



TORRERO 


Un día, cuando me haga 
sin retórica, puro, 
conseguiré subirme 
a las torres y junto 
con el Padre Doldán 
la escalera de luto 
vibrará en su teclado 
el a, b, c, penúltimo: 
rico... pobre... unos, todos, 
pobre... en los tramos últimos 
que horizontes esquivos 
hacen al ansia túmulo 
y la flor me rehuye 
su amistad. Veo al yuyo 
riendo de mi ignorancia: 
dé mi ilusión al búho. 

Rico... pobre... sí, ¡pobre! 
Vanidoso que al lujo 
de un ensueño se lanza 
y que hallará en lo trunco 
de la torre una cruz 
como cándido escudo 
para la travesía- 
que el cielo abren y el mundo. 

Ya subido a la torre 
me sentiré mas niño, 
y hasta cuando el señor 
cura cante, al descuido, 
cantaré por lo bajo 
miedoso de ser visto, 
y veré el mundo todo 
en la iglesia fundido. 



Luego alzaré las medallas, 
medallas que hace el río 
con orfebre de plata, 
geometría de lirio, 
con pétalos de barcos; 
santos hechos marinos. 

De un lado las medallas 
tienen selvas y chivos: 
del otro está la Muerte 
paloteando en el limo. 

Yo subiré a las torres, 
cuando sea más puro, 
para así avecindarme 
a las aves y al musgo 
que tiemblan, si se esponja 
su viñedo maduro. 

En hoz veré Ids límites 
del pueblo cejijunto 
llamar a las lucernas 
con piedad de crepúsculo 
y al halcón que trae 
su mensaje del mundo. 

Que feliz me sintiese 
de torrero, en un turno 
permanente. Tapiada 
nuestra boca, seguro 
de que dan vino eterno 
con oro de minutos 
en su copa, los cuatro 
ventanales del júbilo. 



TE PERPETUASTE! 


Sobre Soriano, México, Entre Ríos 
y las calles católicas que cruzas 
hay las ventanas de cristales trémulos 
con aves femeninas, si le asustas? 
y ya el granado, que entreabrió su boca 
ríe al jacinto, al mediodía burla 
el teatral agudo de mi amigo 
disparado en carcaj de cuerda y pluma. 

Te haces estatua, entonces, por dos veces. 
Te haces de eternidad, bronce de angustia? 
por carretera oxigenada en luces 
vas a lomo de muía. 

Nunca ya los cristales de esa casa 
disiparán tu imagen, ni ella, nunca. 

Y ya te ibas cuando te copiaban 
en espectro solar la. sombra, muda 
de tanto oir tonteras, y eras suave 
fotográfica copia en leve espuma. 

Hay milagros que aterran. El del gallo 
que de una a cinco se disuelve en música 


148 



para hilvanar el cielo con el otro 
misterio de tu oído y de tu guzia. 

¿Quién haría la lenta mariposa 
que hoy liberté y que enredó en la rusa 
sombra de Marcos Dañe? ¿Quién tus cuatro 
patas, tu estupidez, tu lengua, la uña? 

Y has de ver en la lágrima del charco 
los espejuelos de algún sapo y una 
reproducción de tí. Como la estatua 
renacerás del lodo, con dulzura. 

Pero aquellas ventanas 

que revelaron tu persona eunuca, 

haciéndote los cuernos, todos ellos 

en inmortalidad te dieron urna. 

ya que al espejo tímido del alma , 

no has de asomarte nunca. 


149 



ES TU MARCO 


Así. no de otra guisa, con la noche 
floreciendo en tus vidrios amapola, 
porque el árbol celeste de la lámpara 
te pintase la blusa con palomas 
de ávido pico, para mí tan triste 
en el cielo inconcluso de la sombra. 

Los rubíes del pico deleitasen 

alas en asunción por la corola 

del libro tonto, boquiabierto. Un pájaro 

soñador de querencia hacia tu boca. 

) 

Flor de la chacra. De las quintas, y eras 

arcangélico límite de sombra 

fuera de la ciudad que desangraba 

por tí río de lágrimas piadosas. 

y te sumaba pájaros y flores. 

en tolvanera de canción y aroma. 

todo para que así te renacieses 

inundada de canto y ritmo de hora. 

más estrella que cuarzo. 

más azul que amapola. 

viajante de pétalo infinito 

por mar de girasol y plúmbeas olas. 

ebrio en muelles y dársenas de llanto 

con la vela latina que solloza. 


150 



Ocurre que te fuiste 
de la ciudad, en barca de la aurora, 
y los rayps de un día. espadachines 
en galantes empresas amorosas, 
al punto dispersáronse en tu busca, 
y allí donde ocultaste las palomas 
y el tímido gorrión, tu libro, el oro 
sobre violetas ya señaladoras 
del hito paginero, concurrían 
los presidiarios de la brisa armónica: 
el aviso de aquello que no existe; 
todas las sendas con su cruz: mi sombra; 
más; las palabras que se están haciendo 
con polvo de azucenas y magnolias 
para cantarle, y yo, que te admiraba 
más que todos y todo 
subsistiré en el puente. Aparecido 
surco en la dispersión del campo. Escolta 
incapaz de pasar junto a tu chacra 
de incalzable vidrio en la memoria 
por su rosal morado. Te estoy viendo 
en teoría de cuadros y de sombras 
a través de un milenio, por el vidrio 
de una hornacina al linde de la fosa. 


151 



PRESENCIA 

DE HECTOR CHELLE151) 


Fui el arquitecto que doró la greda 
de tu dulzura inmaterial. Tenía 
toda la vanidad joven del día 
para la tarde que es perfume y seda. 


Ya para siempre la ilusión nos queda 
de tu asistencia angelical. Diría 
segunda etapa en excursión bravia 
por bosque y mar y difícil vereda. 


Me llamó tu sonrisa. La de entonces. 
Y ¿qué es este llamado en eterno río 
sino la aldaba matinal en bronces? 


Boga dulce teniente de navio 

con la marinería del estío 

hacia el cruel nombre propio del Invierno. 


(51) Vecino de Paysandú desaparecido trágicamente 


152 



TESIS LIRlCAt52) 


(Para el doctorado de lo intemporal) 

1950 


(52) "Tesis lírica” obtuvo la "Flor Natural" y primero y segun- 
do premios en el certamen literario organizado por el gobierno 
municipal de Paysandú, en 1950. El 2do. premio fue 
compartido con Carlos Estefanell. también como Fagetti pe- 
riodista y poeta sanducero. 


153 



CLASE DE MINERALOGIA 


1“ TRASMUTACIQN DE METALES 


Para que puedas trasponer el muro 
de este sueño, tendrás, si no las labras, 
que enaltecer versátiles palabras 
del nuevo idioma, para siempre puro. 


De la ciudad el límite inseguro 
con nuevas líneas en celestes abras, 
ya sin monos, ni alondras; ya sin cabras 
y una leve falúa en el apuro. 


Con los ojos cerrados, es bien cierto 
que extraerás un vivo de tu muerto 
gracias al mecanismo de la rosa 


y del fatuo clavel, en el perfume 
que, para leyenda milagrosa, 
en lámpara increíble se consume. 


154 



2* COBRE EN PLATA 


Vuelto ceniza el solidario muro 
de presentida realidad, te labras 
con mágico evadir esas palabras 
del perenne naufragio, apenas puro. 


Vuelto fantasma el límite inseguro 
sobre una astronomía de ocres obras: 
Arturo ciego: en jazmín Venus: Cabras 
terciando alondras en bajel y apuro. 


Fantasmalmente, amblíope, es bien cierto 
que a clara vida arribará tu muerto 
por la magia del guante y de la rosa: 


con fuego fatuo de clavel que insume 
la eternidad en aire, y milagrosa 
lámpara que ni ciega ni consume. 


1RS 



3" Y ULTI...MA 

LA PLATA PASA A SER ORO... 


Alba ¿sin redención? ni firme muro, 
ni sal que anime ese vivir te labras 
en la evasión de todas las palabras 
y en terraplén con espejismo puro. 


La línea luce en módulo inseguro; 
sombra luciénte, lívidas las abras, 
sin luz astral que enjoyen monos, cabras, 
ni el aire en mástil puerto sin apuro. 

El número no lidia en corso cierto, 
pues la apariencia no hace vivo al muerto 
en el papel pintado de la rosa; 


del clavel femenino, si presume 
de mecha insigne en racha milagrosa 
que ya no parpadea ni consume. 


156 



CLASE DE PRIMERAS LETRAS 


Por los ojos móviles del insecto, 
por los del ave y los del cuadrumano 
fluye el intemporal vigía arcano 
y la noción de su dictamen recto. 


Así la curva forja lo perfecto 
y va a zancadas con divina mano 
por lo tremendamente azul lejano, 
miope el guarismo, sordo el intelecto. 


Somos una ecuación aérea, entonces; 
humo de una cabaña que en la guerra 
vese de lejos remontar en bronces 
sobre espejo de vial y acequia clara... 


Ya somos ave y flor, jaguar: ya tierra 
que dulce eternidad en pino cierra. 

Y mármol obra suya nuestra cara. 


157 



CLASE DE LA VOCAL AZU...L 


Esta noche de lluvia 

es la poesía pura, . 

pobre poeta imbécil que ensuburbias 

la chatez del planeta en líneas músicas. 

Esta noche es la curva 

que se cierra en tu pobre sepultura, 

y la vela que alumbra 

te anticipa del Sol la mecha última. 

Cada rima es un astro en la penumbra 
que pasará con el poeta en lúcida, 
impostergable nada. Sabe: va la nocturna 
ronda con su linterna cejijunta. 

Nos falta sólo, el féretro que irrumpa 

como grano de trigo por la tumba: 

y tú, afirmando sobre recta, 

sumas sin saber que jamás tendrás la innúmera 

verdad que te ensimisma y te tortura. 

Poeta: voz de asno, da la música 
de tu noria, entre pámpanos y uvas. 

Que ni te salve tu ignorancia estúpida. 

Tú que asesinas la casta vacuna, 
al remo volador y lo que encumbra 
para su ley Jesús: todo ¡ay!, acusa 
de ensayo inútil, de viajera angustia. 

jAh!, que te salve la canción de cuna 
iluminada por aurora pura...! 


158 



CLASE DE PSICOLOGIA 


Sabe que te preparas 

para el reinado de la flor, la sierva 

de la arquitectural conciencia única. 

Y, por si lo ignoraras 

cuadrumano feliz, de la ancha túnica 

y el gesto altivo, sabe que la hierba 

que florece los tránsitos pasmosos. 

de ti espera piedad; que ella te aguarda 

para tejerte mundanal corona 

al borde de los fosos, 

donde en sueño el orgullo se abandona. 

Si mi verdad exhumas. 

ávido de celestes entelequias, 

pintarás un pregón dulce en las plumas 

que reciben la cruel perdigonada, 

y que si hieres con sanción te obsequias 

en la seguridad de nueva forma, 

con dos lentes de greda en la mirada. 

alas y pico, idéntica la norma. 

Quien te arquitecturara en flor y hierba 
te hace bimano, en lodo te preserva 
y. al devolverte en lirio, no te frustra: 
tránsito dulce ofrece a tu ignorancia: 
siempre el canto te da. no la fragancia 
con que en la eternidad tu viaje ilustra. 


159 



CLASE DE QUIMICA 


¿Quién a través de la común arena 
nos torna el Argos^ssj de la edad presente; 
a Gutenberg nos ciñe y al relente 
del astro irrevelado me encadena? 


¿El planetario polvo que la antena 
nos torna mástil, infusorio puente, 
para que huyendo al sustantivo riente 
nos dé la vida en sustantiva escena? 


En la arena, el melón y la sandía 
y la pitanga con la res bravia, 
y el extrajera en oriental recodo. 


Como si greda y humo, cardo, todo, 
fuese lente en terrón de patria pía, 
y así ir a lo celeste desde el lodo. 


(53) Personaje de la mitología griega. Poseía cien ojos, de los 
cuales 'tenía siempre vigilantes la mitad. El "Argos de la edad 
presente", es. pues, el periodista. 


160 



CLASE DE DIA NUBLADD 


Y, pues, si nadie llora 
yo gemiré por todos, 
sin lágrima ni miedo, 
y nadie lo verá tras mi alborozo. 


Por las pupilas que imprevistamente 
cierran, como la flor tras el insomnio, 
sin mirarnos siquiera, en la espantable 
travesía del navio mortuorio. 

Por los que nos dejaron 
yo soñaré en incomprendido gozo. 

El alma en el recuérde anda aleteando, 
como en su inmensa soledad el loto(54). 


Mientras la muerte espía y todos ríen, 
en silencio diré mi responsorio^^s) 
por quienes llegan en el sueño a darme 
claros avisos de su mundo ignoto, 
por el día y la noche; 
en términos seguros, calmos; gnomos 
de claridad celeste revestidos, 
en tertulia de trágicos coloquios. 


(54) Planta abundante en las riberas de los ríos Nilo y Gan- 
jes. Vive en lugares solitarios y se adorna de grandes flores, 

(55) Preces y versículos que- se recitan después de los mai- 
tines o sea después del oficio religioso de laé primeras horas 
del alba. 


161 



CLASE DE ANATOMIA 


Debemos construir a cada instante 
la fluencia de fuentes generosas 
para que la mujer surja entre rosas 
en cada amanecer con sol radiante. 


Unir al carro de su reino andante 
rectas y curvas, pares o insidiosas 
ecuaciones sin límites, ya en prosas 
o versos con tersura de diamante. 


La gota de) rocío dar al apio 

con gravedad de lírico Esculapio^ss). 

Mover la tierra en tomo al ansia en cierne. 


guiar la media luna, frágil prora, 
para que luego puedas en un viernes 
ir ante el juez con siembra promisora. 


(56) Divinidad de la mitología griega protectora de la Medi- 
cina. Esculapio fue también usado como sinónimo de médico. 


162 



DE... HORTICULTURA 


Tú, que llegaste al país de octubre 
con las lunas de enero embanderando 
junto a flor amarilla el mástil blando 
pregonero de carne en ocre ubre, 


y trepas al parral que te descubre 
el camino a los garfios para cuando 
musiques perlas, te consagre el bando 
de alas insignes en gorjear salubre. 


Tú, que empavesas de amarillo y verde 
la vegetal república y le ganas 
al sigiloso y asaltante gallo 


con tus trompetas en rocío y dianas, 
llamánte solanácea, aunque recuerde 
tu buen amigo el nombre de zapallo. 


163 



HERMANO GALLO 


Sí, yo te he visto sobre el mediodía 
mover la rueda en lúcido moKno 
por sobre bardas, patio peregrino, 
pozo con sus ahorcados y la pía 


voz de roldana oracionera. Mía 
sé la cascada de perlar divino. 

Si hasta en campo de tréboles y lino, 
por verte.' al* escondite jugaría. 


Curva en la curvilínea de las doce... 
ángeles y claveles yo te inmolo 
porque tu clarineo me alboroce. 


Yo, soy el Norte; tú. verdad sureña 
casi siempre, al escándalo que sólo 
la cuchilla hace cuernos dé tu dueña. 


164 



LECCION PARA DESCRIBIR 
UN CIRCO 


El circo agudo, en sanducera noche, 
por ser dominical se hace juguete 
de todo lo creado y es cohete 
que se enfila a los mundos en derroche. 


Arriba todo tiene faz de ‘‘boche"í57) 
mientras la banda música arremete 
con la impar armonía de sus siete 
calaveras vestidas de fantoche. 


Y, adentro, todo un mundo. Artista, el tigre, 

la pantera, el león y la jirafa: 

las mujeres sin miedo a que peligre 


su amo o su novio. Fuera, la piltrafa 
de la ciencia que al circo torna agudo 
para puntal del cosmos, frío, mudo. 


(57) Palabra, quizá proveniente del argot francés, con que se 
tildaba a los soldados alemanes en la guerra franco-alemana 
de 1914-18. 


165 



DIA DE RABDNA 


Se hace noche en tu cuarto 
y deseas saber qué es poesía... 
Estás sumando páginas de un libro 
y se te evade en mogigangas lívidas. 

CLa poesía); 

En una madrugada llueve. Corre 
el duelo universal en perlas líquidas, 
y. si cierras los ojos para el sueño, 
florece la poesía. 

Ella es tan impalpable 
como la dulce gracia femenina. 

Detén la avispa de tu lápiz. Duerme, 
y al ámbito entrarás de la poesía. 


166 



LAGRIMA 


Desde cuna a sepulcro. 

sabio, profeta ya lo ves. tan sólo 

el amedallamiento del gran río 
que no llega a la alcoba. 

Pobres aves y mundos, 
mensajeros del orbe inexplorado. 

Más que el hombre diserta 
la doncellez fragante de la rosa, 
que ya no bebe sangre 
y es esencial perfume. 

Meditativo vegetal nos mira. 

soñadores de cuna y de navio. 

para que le adentremos como un índice 

a la fluencia del llanto. Y la palmera viuda 

en noches enlunadas. 

con prendedor de estrellas navegantes. 

dice a la humana novia: 

¡Qué bella flor la de tu juventud! 

Como las de mi amor, serás un día 
almendrada gardenia en un salterio^®®’ 
de río como lágrimas. 


58) - Salmos bíblicos para cantar en alabanza de Dios. 


167 



La hierba. 

constituidora del saber más alto, 
si da lección a bestias y mullido 
tálamo al inconciente, musitase; 

Soy la capa pluvial de las colinas, 

a las palomas ávidas, humilde 
sacrificio de grano. Y hasta el Sol, 
pobre esperanza, pávido consuelo 
de humildad efímera, transeúnte, 
solázase en mí y sueña. 

Lágrima de quién sabe 
qué trastorno. Y el hombre, 
heredero dél ave. de la hierba, 
bébela, sin saberlo. 


168 



LAS SINCERAS 


IDénme mi madre! dice el hombre niño 

que anda las calles lóbregas del mundo 

Ella aguardábame de madrugada 
al silbar el trasbordo. 

¿Por qué nadie me anuncia? 

Yo soy aquel cadete de la infancia. 

El aldabón llamaba cual movido 

del pensamiento, aun lejos los umbrales. 

Tengo el generalato de la angustia. 

Está la madre como entonces. Vive 
en clara permanencia. 

Ríe en mi sueño, me estimula y habla. 

Y es que los muertos no lo son. Miradles 
haciendo geometría con su ronda 
de eternidad nocturna. 

De un punto al otro, al ángulo vecino, 
vienen y van sonriendo. 

Medran: ascienden. Cuidan de nosotros 
en preámbulos de aire, 
con perfil de azucena. 

Así mi madre, en sueño o desvelada, 
ríeme o adoctrina 

como en la edad feliz. Si tienes madre, 
llora conmigo de alegría. Es de ambos. 

La emigración tras ella será pronto. 
¡Felicidad celeste de seguirle! 

Ahora, sueño, es de noche, 

y su sombra parece deslizarse 

por una recta que no acaba nunca. 

rumbo a la vida eterna, 

más allá de la línea en que nos birlan 

el número más alto. 


169 



EPISTOLA 

AL DOCTOR LUIS CITRARO 


Aquel sábado triste desprendía 
de su aljaba celeste las medrosas 
aves con que tu dulce estatua hería. 

Las 20 de otros sábados, con rosas 
sobre el camino del correo urbano 
si es que con ironía azul tus prosas 
llevaban el mensaje por tu mano 
y el tren ruidoso. La ciudad sonriente 
te veía en patriarca, casi hermano. 

Sólo tú destellabas por la frente 
y el sonreír maduro en primaveras, 
Francisco Alberto Schinca^®^’ del ambiente. 

El Doctor Luis Citraro‘®°^ en las aceras 

decía el corro en voz de dulce aldaba, 
viéndote en mármol, porque ya lo eras, 
y ya en clámide aprea te abrazaba. 

Todo a tu paso vencedor reía, 
mientras el tiempo zumba con su clava. 

¿Quién como tú. sin la infeliz manía 
de agrupar consonantes, amó el verso 
de nuestras vides? jY con qué hidalguía! 

Y porque tú no eras el perverso 
rimador que traiciona al de su bando 
es que de tumba a tumba te converso, 
hermano universal, corazón blando; 
dique de las torpezas, que lo fuiste, 
pues si alguno te odió, lo hizo ignorando 
que eras tú el más doliente de los tristes, 
ya que sobre la página absorbente 


170 



toda tu sangre, gota a gota, diste 
para que el atrio de la altiva frente 
nieve hiciera a la brasa redentora 
y tornase el verano a la simiente. 

C2] 

¡Ah: qué contento te has de hallar ahora 
por el árbol y el ave que acallabas 
frente a la multitud necia y traidora! 

Rojas serán las fúnebres aljabas 
en tanta vecindad hecha sonrisas... 

Eres cual las flores que adorabas... 
y te nos fuiste con ingrata prisa. 

¡Traición la tuya! Sin adiós el viaje, 
como cuando veníamos en lisa 
vuelta montevideana. Tú, de traje 
pontifical, diría, por -lo austero. 

Don Francisco'®'*^ de guía. Yo era el paje 
que florecía en rosas el sendero, 
para que el lampadario de tus ojos 
no apagase la hoz del minutero. 

Pero, ¡cuán desdichados tus antojos...! 
Escaparte en un sábado, a la hora 
de ese dulce paseo, entre sonrojos 
de las niñas en cátedra de aurora... 

¡Ay, las del Instituto! Del Liceo 

Nocturno, en la cruzada redentora 

que nos redime de un pasado feo 

y trae juventud a los sesenta, 

porque tira una alondra del trineo 

que muele harina planetaria, a cuenta 

del trasgo de la esfinge. Ve mi quinta 

donde enjoya la alhaja cenecienta 

y el rubí que encomiabas. La sucinta 

ronda de estambres y de savia y soles 

no es, por cierto, a tu siembra más distinta 


171 



si es que en lo cultural, cívicos roles 
se identifican los números todos 
para tornar a la unidad que inmoles. 

Di: ¿qué es el verso sino flor de lodos? 

( 3 ) 

Yo preferí el frutal al libro mudo. 

Música de las flores en beodos 
remolinos ideados. El desnudo 
alfabeto, si sueña que enarbolen 
el pabellón los choclos, 
noble escudo, 

y en incesánte río tánto polen 

así acentuado y él con el zapallo, 

que es mi joyero, al jaramago inmolen. 

Y aquel clarín al mediodía, en gallo, 
cuando el reloj apura al minutero 
por la carreta, el hombre y el caballo, 
midiendo al Sol la redondez del cero; 
santificando tú la noble mesa; 
yo, el bohemio discípulo soltero. 

El de la^^soltería que nos pesa, 
ya que sin ría albeante seguiremos 
pronto el grave camino de la huesa, 
acompañados por los nobles remos 
y el porte aristocrático y sombrío 
del conductor hermano qué sabemos. 

Pero allá mi venganza de hombre impío 
que sustituye al árbol, dulce hermano, 
por el frutal, que es flor, provecho y río 
de minucioso cauce. Aquí un manzano, 
el duraznero, el roble. Cien mil eras 
por milagroso esfuerzo sobrehumano 
sobre las uruguayas carreteras, 
dique de oro pluvial flora orofícua 


172 



con sucesión de pueblos, cual quisieras; 
en verso acaso, que es la forma inicua 
de musicalizarse en el futuro 
sobre los zancos de la alegre oblicua. 

( 4 ) 

Era tu pensamiento heroico muro, 
si en el social conflicto rielabas 
como en un puerto trágico y seguro, 
siendo tus frases redentoras clavas 
que un porvenir de oriente tornasola. 

Y asi. los alambrados con aldabas 
donde el airón del pájaro tremola 
te trasmitió los épodos'®^) alados 
en lenguaje de trigo y amapola 
para los de la dicha desterrados, 
y, cuando el desertar de una marina 
y oscura tropa holló rito sagrado, 
amaneció tu sombra diamantina 
para sellar divinamente solo 
rebelde fallo a la uruguaya ruina. 

Yo te vi en la alta noche que te inmolo 
cruzar las calles, huella de mazorca, 
bello en tu amor de patria, como Apolo*®^) 

mientras la libertad ceñia ajorcas 
de los ignaros y la soldadesca 
con metal español ultima a Lorca‘®^^ 

Eras tan puro asi. y era tan fresca 
tu confianza, que yo, niebla y ensueño, 
pude asociarme a la porfiada pesca 
del astro herido, en sombra hacer del leño 
crucificado, antorcha, y en el asta 
del libre pabellón poner el sueño 
porque a la antipatriótica subasta 


173 



del aluvión viajero fuese muro 
la libertad, que es árbol y flor casta. 

( 5 ) 

Mas, te nos fuiste, cu, el mejor y puro, 
el de la clara, lógica vendimia, 
para así ser de heroicidad seguro, 
que sólo embarcan por la ruta eximia 
los que más leves saben de lo eterno 
con denominador de prueba nimia. 

sé; pusiste ya el idioma tierno, 
que es el del mineral, escuela hermosa 
para las tristes letras de -este infierno, 
en la lección del ave y de la rosa, 
de la sonrisa imprescriptible y ésa 
que conceptúan del valor airosa. 

La ciudad toda, de ventura presa, 
tu irrenunciable Paysandú, circunda 
el pupitre del maestro, que no cesa 
en su lección de libertad e inunda 
de parábolas cívicas la noche 
moral que )ciñe al alma torpe funda. 

En eternal lenguaje haces derroche 
de inacabada vida. Más te acercas 
del alejado centro, que eres broche 
de laurel en las cálidas albercas, 
y más te pantentizas a mi lado, 
que al alejarte más a nos te acercas 
por la ley del amor. Dormido, alado, 
contra el bronce, de paso en esta vida, 
mas redivido, incólume, en el grado 
de hacer la soledad más conmovida, 
para que consintamos en tenerte 
de inapagable lámpara encendida. 

Ves? Ya renaces de tu propia muerte: 


174 



sonrisa astral, aéreo casi el traje, 
porque tu Paysandú quiere ponerte 
como símbolo claro en el paisaje. 



Dr. Luis Citraro. objeto del elegiaco homenaje 


•^dJ Periodista, conferencista y crítico literario, algunos de 
cuyos trabajos figuran en un volumen titulado "Griflamas" 

(60) Dr. Luis Citraro, jurisconsulto y político muy popular en 

Paysandú. Impulsó la colonización de algunos feudos margina- 
les del río Uruguay y la explotación, por Ancap. de las calizas 
del Queguay. ^ „ 

(61) Alude a Don Francisco Citraro. hermano de Don Luis 
Citraro. a quien se honra en esta "Epístola”. 

(62) Composición poética latina de 17 versos yámbicos, muy 
usada por Horacio, para exaltar la belleza de la vida rural. 

(63) Divinidad griega, tuteladora de la poesía. Ip música y las 
artes. Dios de la luz, guía el carro del Sol. 

(64) Federico García Lorca, el poeta andaluz, fusilado en 
Granada con "metal español" en la fratricida guerra de 1 936. 


CANTO A LONDRES 
Clase de verso anárquico 
(Profesor libre) 


Eras como una bárbara amapola 
en país de la bruma 
que se despetalaba mística 
al fulgor de amante rebervero 
molinera de su perfume, 
arquitecto de su iris, 
mientras florecía rocío el Támesis 
y la canción de las torres 
maduraba con los velámenes 
en el caracol oceánico. 

Todos te amaban 

porque venías al vaso 

del bohemio constructor 

con la tra^endencia de lo intemporal. 

y reías en la hoja de Irlanda. 

porque el tallo de América 

ya se embriagaba de tu señorío. 

¿Lirio o amapola? 

El ingeniero que te ideó 

desde la bandería de sus andamíos. 

con argamasa de estrellas 

y picos de Luna 

no pensó en ello, si discurría 

con sus alados albañiles 

en sacar del calvero®®’ 


(65) Lugar claro, “pelado", en medio de la maraña del bosque. 


176 



los campanarios de plata 
al rosal latino. 


( 2 ) 


Estaba, también, la fiereza oceánica 
del espinoso, triste, 
noble teutón 

abierto en flores negras. 

El crisantemo dubitativo 
que da la muerte. 

De ahí que todos dijeran: 
es la amapola insular. 

Cuando el polen se esparza 
en su torno 

cual los vencejos de una torre, 
la Tierra, que dicen 
tiene la forma de una isla, 
se apretará acunándole, 
y de tantas flores, 

se harán las velas de cien mil navios. 

Después, enseño un sabio 
que en otra regiones 
abren violetas 

químicamente, revelando el perfume con espinas, 

el iris con las banderas de asalto: 

y es así como vióse 

caer sobre la amapola y su jardín 

la saeta de los brazos móviles 

que ni sirve como el pino de Noruega 

para estuchar barcos y ataúdes. 


177 



( 3 ) 


Vimos la amapola 

entristecerse a ratos. La tempestad 
arreciaba y las hijas del jardín 
sufríanlo todo. Noche de barbarie 
en que los barcos no quemaban 
su manojo de hierba a popa 
ni los senderos frotaban una amatista. 

No obstante. 

para la flor martirizada 

estremecíase el órgano 

de las capillas libres 

y los jardineros acechaban al lobo 

del viento cruel. 

Hasta que vimos el acuñamiento 
del sol de 1944... 

Y las margaritas de Sur América 
adiestrándose en el potro del trébol, 
dijeron: Sí. es la amapola 
que vuelve a dictar cátedra 
de belleza y perfume 
en la isla de Londres. 


178 



OTROS POEMAS 



CANTO A PAYSANDUÍ66) 


Sueños yacentes en profundo olvido: 

¿Os acordáis del dulce tiempo ido. 
cuando los bríos jóvenes pugnaban 
por la conquista del laurel mentido 
y era todo anhelar y todo ruido, 
todo promesas que alegría daban? 

¿Os acordáis del hijo en el destierro 

que aguzaba el ingenio perezoso 

en el poema ripioso: 

que componía el inocente yerro 

o ya disciplinaba su energía 

de travieso estudiante 

que luego le daría 

al mundo, hombre de bien y razonante? 

¿Qs acordáis, joh! dulce tiempo de antes? 

En las veladas íntimas de invierno, 
mientras soplaba su medroso cuerno 
el temporal montevideano y sólo 
monologaba el agua en las vidrieras, 
nos mirábamo^. tristes, los amigos. 

Todo era duda y soledad de polo 
y venía a alegrarnos el recuerdo 
de nuestro Paysandú...! jQué dulce sueño! 

¿Sabéis qué era Paysandú entonces? 

Era la casa vieja con rosales 
y azul en las paredes y postigos. 

Con la madre y la hermana. Con los bronces 
que al caer la noche, suave, misteriosa, 
lentos doblaban en la antigua plaza, 

(663 Esta composición obtuvo el Primer Premio, del 6to. 
tema, en los mismos "Juegos Florales", de 1922, en que su 
autor se atribuyó el "Primer Premio y Flor Natural’.’ 



donde escribió con pétalos de rosa 
su epopeya más lírica la raza. 

Tú. poblacho nativo, eras la meta 
para el pobre poeta 
y para el joven pálido de estudio: 
para todos tus hijos que en secreta 
melancolía suspiraban verte... 
de nuestro más feliz preludio. 

Y el Uruguay, sereno en sus viajes. 

El viejo río que no cansa nunca., 
con sus islas y el fresco pitangal; 

con su muelle de entonces, viejo y firme, 
y los barqueros, que en los abordajes 
con vieja copla trunca 
dábamos el saludo matinal. 

¡Oh. dulce tiempo de antes 
para el poeta y para el estudiante, 
cuando el vapor hospitalario y grave, 
o cuando el tren enloquecido, ansioso 
de reintegramos a tu dulce seno, 
escapaba al vigor del duro freno! 

jOh, el bajar a tu andén! 

El correr por tus calles, rumbo a casa, 
donde la "vieja " espera siempre, ¡siempre!, 
sin faltar una vez La pobre "vieja"...! 

¡La de la eterna cita! 

Que encontramos durmiendo... ¡sufrió tanto! 

Y mientras el hijo canta y vuela, 
siempre ep silencio y suspirando vela. 

¡Oh, Paysahdú! ¡Qué lejos de tus muros! 

¡Qué abismo entre los dos! ¡El tiempo, acaso, 
enderezó mí paso 
por caminos oscuros! 

Más en la noche lívida de duda, 
enfrentado a la esfinge, ciego, mudo, 
en tu recuerdo mí dolor se escuda, 
y me veo chicuelo. 


181 



dulce, ignorante, cándido, dichoso, 
cuando papá, que era albañil, de fiesta, 
me llevaba a pasear por el ejido, 
con la promesa de atrapar un nido 
y colgar un trampero en la floresta. 

¡Oh!, cómo es dulce evocarte en tenue 
perspectiva de ensueño, con tus calles 
en profunda quietud, que a veces turban 
los cascabeles de la diligencia. 

Con tus calles al sol. oliendo a frutas, 
donde los niños como los poetas, 
pálidos de coraje y de disputas, 
alzan en un gran baile de piruetas 
el sistema solar de sus cometas. 

Y la calle soñada. 

con una novia que ha de ser un hada. 
Que há de saber amar, coser... amarnos 
y la esperanza de ser buenos, darnos... 

Una calle aquietada, sin rumores, 
cuyos cercos, abril viste de flores: 
con rumor de roldana y, siendo abril, 
recorrida por un guardiacivil... 

jOh, qué lejos estoy de tus hogares 
y de los dulces días escolares! 

¡Cómo añoro a los míos 
en estos pueblos lóbregos y fríos. 
Cuando con tu recuerdo al alma acorres 

Y cuando entre suspiros sueño el día 
en que pueda avistar tus pardas torres 
desde la lejanía; 

y extraño a todos, vil, desconocido, 
pueda besar tu polvo, que no olvido, 
y al sorprender la novia, que aún confía, 
besar la madre mía, 
derrotado, sin fé. sin alegría. 



CATORCE VERSOS 


Plaza Constitución, tras la asonada 
de la segur municipal ostenta 
en el plátano, fúnebre osamenta 
frente a la iglesia mal enjalbegada. 


La fuente, muda, sin la lluvia alada 
que esparcía un delfín del año 30, 
por cangilón de bronce, que avarienta 
manopla hurtó! La fuente ya nq es nada 


ni el leimotiv de! periodista tuerto^^g) 
que tántas flechas le arrojase un día 
con el contento de Speronií^O) y Tojat^i’. 


Plaza Constitución, estp desierta 
y alza los brazos de su flora, cierta 
de que ochenta y seis mil, un Dios le arroja. 

(691 Este estrábico personaje es, ni más ni menos, que el 
periodista y poeta sanducero Antonio Vicente y Ferrés, tnjiuy 
conocido en su tiempo por las "solfas ”, llenas de ingenio y 
chispeante buen humor que publicaba en la prensa local. 

(70) Juan B. Speroni, veterano profesor de Idioma Español 
del Liceo Qptal. N” 1 , de la ciudad de Paysandú. 

(71) Toja, amigo del poeta y Director de la "Oficina del 
Telégrafo" local. 


183 



ACR0STIC0(B7) 


Al Jefe. Simón B. 

Amighetti'^^' 

Imagen de la muerte, no espantosa 
Ni menos deseable, que anda en zancos 
Ora por oficinas, do los blancos 
Cazan el sueldo en guisa provechosa. 


Enderezada hacia la eterna fosa 
No te intimidan montes ni barrancos 
Conducido en neurosis voluptuosa 
Idéntica a versátil mariposa. 


Obcecada, vertiendo giros mancos 
De dudosa prosapia, oh!, detente. 

Si no quieres que llore, pues la gente 


Imberbe, mira con los gestos sabios 
Rampante un apereá sobre tus labios. 
Iluminando el nicho de la frente. 


(67) Si leemos el acróstico, es decir, las primeras letras de 
cada verso, veremos que el blanco de este satírico dardo es 
el Sr. Inocencio D., Siri, un ex-Intendente de la ciudad. 

(68) El "Jefe" a quien se dedica el soneto. Don Simón B. 
Amighetti. fue un influyente caudillo sanducero que representó 
varias veces a Paysandú en la Cámara de Diputados. 


184 



(PARA DIOGENES ZABALA, 
RETRIBUYENDO] 


Trabaja el periodista 12 horas, 
el viñatero 3, diez sus jayanes, 

5 el noble ministro, 

si no menea el sistro^^ 2 ) 

al son de sus doloras, 

y tu, alma mía, si en posar te afanas 

violas el pacto al irrumpir las ganas. 

Es más libre un obrero 
que torpe millonario y ruin banquero: 
Estos trabajan 1 1 , aquél sus 8 
meditando en el baile y en la murga. 

Y quien el cesto de residuos hurga 
al amparo perfecto de la ley 
es el hijo preclaro de la grey, 
pues haciendo del pan áureo bizcocho 
tiene más aire y sol que el propio rey. 

Amancebada o no la chica bella, 

de toda ahita, en su pudor de estrella, 

30 minutos: luego, 

si al bolsillo recurre el periodista 

comprobará, lunática la vista. 

que ganó menos que cantando un ciego, 

con ser el adulón del palaciego. 


(72) Antiguo instrumento de metal, en forma de herradura 
cerrada, cuyas varillas atravesadas a lo ancho, se hacían 
sonar a golpes de la mano . tal como se toca una pandereta. 


185 



ARISPE, M. H. 

Literaria. 

“Diario Moderno”. 26/6/927, Paysandú. 

ANONIMO 

"Como deja el capitán la espada”. 

"La Mañana” CLetras), 21/9/969, Montevideo. 

BREÑA, Tomás G. 

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Juan E. Fagetti, poeta cosmogónico. 

“El Bien Público”, (Suplemento literario). 12/7/953, Montevideo. 

DE FREITAS, Gonzalo 
Fagetti, oficializado. 

"Marcha”. 24/7/959, Montevideo. 

ESTEFANELL, Carlos 

Originalidades de la poesía de Juan Fagetti. 

“El Telégrafo”. 31/12/959, Paysandú. 

ESTEFANELL. Carlos 
Evocando a Juan Fagetti. 

“El Telégrafo”, 25/8/954, Paysandú. 

FAGETTI. Juan E. 

“Domingo” (tríptico), "Torrero”, “Tú”, etc. 

En; Antología de la poesía contemporánea uruguaya, de 

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FAGETTI. Juan E. 

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FAGETTI, Juan E. 

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FAGETTI, Juan E. 

"Palique del momento" (Versos). 

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FAGETTI, Juan E. 

"Lo de siempre" (Poemas). 

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FAGETTI. Juan E. 

"Elitros" (Poemas simples) 

"Juventud Literaria del Uruguay", Montevideo, 1914. 
FAGETTI. Juan E. 

“Mediodía" (Ultimos poemas simples). 

Edit. "Paysandú", Paysandú, 1916. 

FAGETTI. Juan E. 

"Pueblo chico". 

Edit. "Paysandú". Paysandú. 1927. 

FAGETTI. Juan E. 

"Policiales" (Versos escandalosos), 
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FAGETTI. Juan E. 

"La tierra de Leandro Gómez" (Poema dramático]. 

Edit. “La Razón”, Paysandú, 1942. 

FAGETTI. Juan E. 

"Piropos a Buenos Aires" (Versos uruguayos). 

Edit. "Soiza Reilly', Buenos Aires. 1943. 

FAGETTI. Juan E. 

"San Ramón" (Versos de su parroquia y de su río). 

Edit. “Paysandú”. Paysandú. 1945. 

FAGETTI. Juan E. 

“Tesis lírica" (Para el doctorado de lo intemporal). 

Edit. "Miranda". Buenos Aires. 1950. 

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Homenaje a Juan E. Fagetti. 

Acta 1 35^ de sesión de la Junta Departamental del 8/6/973. 
Paysandú. 


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Ultima imagen del poeta 


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EDICION DEL ANTOLOGO. 

Se terminó de imprimir 
por "Productora Gráfica”. 
Alzáibar 1312, en octubre 
de 1983, Montevideo, Uruguay 


Comisión del Papel. Edición 
impresa al amparo del Art. 79 
de la Ley 13.340 


Depósito legal: 191.080 


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Copyright © 

Fernando Oscar Lahitte 


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